Con el acta en la mano y el Premio leído en los altavoces de Oviedo ayer todos confesaban que el fallo «era el esperado», que Pedro Almodóvar debía ser y era el flamante nuevo Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Una parte del jurado estaba desde el principio con él y la otra lo estuvo al dar un vistazo a la lista de personalidades que respaldaban su candidatura, poniendo el nombre del cineasta manchego en la cima del mundo. Con el mediodía en los relojes el ex ministro de Comercio José Lladó daba a conocer la noticia. Exactamente una hora después los micrófonos abandonaban al jurado del Reconquista para colocarse (en torno a los cien) en la terminal 4 del aeropuerto de Barajas. Allí un pletórico Almodóvar advertía: «Me han dado el Príncipe de las Artes por ser salvajemente yo».
A punto de partir al Festival de Cannes, donde su película 'Volver' es favorita, el director de cine premiado hablaba de felicidad, pero no olvidaba los reproches pasados: «Este galardón de Asturias compensa mucho todos los posibles vacíos en premios nacionales», decía, para añadir al instante, que había sido «una sorpresa maravillosa. Otros candidatos que se lo merecían más que yo, por lo que doy gracias a la Fundación por este pedazo de premio».
Almodóvar, al que la noticia pilló con las maletas hechas, atendía a los medios con su hermano Agustín. A su lado el oscarizado director y guionista confesó que de todos los galardones que tiene en casa, «éste es el de mayor dimensión porque, con mucha justicia, año a año, ha ido ganando prestigio. Ahora me pregunto si estaré a la altura».
Dicho lo cual agradeció a Gonzalo Suárez y José Luis Garci que pensaran en él para este trofeo. El primero puso en la mesa la propuesta y el segundo peleó para que fuera ganador, lo cual demuestra, dijo, «que en nuestra profesión no hay esa lucha cainita que impera en otras». Subrayo también el feliz cineasta, que encadena satisfacciones con 'Volver'.
«Llevo un año muy bueno, pero no me obliguéis a traer un premio de Cannes. El definitivo es el del público. Conseguir grandes cifras en una época mala para el cine es muy gratificante. Ha bajado el número de espectadores en todo el mundo, los jóvenes han cambiado sus costumbres... Por todo esto, quiero compartir el Príncipe de Asturias con todos los que han ido a ver el filme» indicó.
Aunque prometió guardar el protocolo en la ceremonia de entrega de los galardones, Almodóvar aseguró que en el discurso que pronunciará «las palabras me pertenecen a mi, me expresaré como lo he hecho hasta ahora, de forma personal. Me han premiado por ser salvajemente yo mismo», recalcó el director y guionista, que no olvidó sus raíces: «Procedo del alcantarillado, del underground, del Madrid de los 80. Tengo unas características distintas y, sin querer ser portavoz de los artistas que nacieron hace 26 años, han premiado a uno de ellos».
Con dos Oscar, un Globo de Oro, varios Goya y diversos premios europeos, el autor de Calzada de Calatrava es el tercer cineasta español que recibe el Príncipe de Asturias de las Artes, galardón que también tienen Fernando Fernán-Gómez y Berlanga. «Estoy en maravillosa compañía. No me comparo con ellos, pero son mis raíces, mis padres cinematográficos por esas películas que hicieron en los años 50 y principios de los 60».
Estaba tan contento Almodóvar que dijo que si en junio se cambia el sistema de votaciones de los Goya se «replantearía regresar a la Academia», una institución, por otro lado «que no interesa ni a los propios académicos porque no está viva».
Quien si le hacen cosquillas en los oídos al premiado son gentes como Auster que le llama «verdadero maestro, a la par que Truffaut, Bergman o Fellini» o Saramago que le considera «una personalidad ejemplar».