El PP se sumó ayer al debate sobre la práctica ausencia de taxis en un buen número de paradas de la ciudad en determinadas franjas horarias. Para el concejal Juan Carlos Santos esta situación «es una evidencia» y es fruto a de una mala planificación municipal, que sitúa los aparcamientos para taxi «donde se puede y no donde se debe». Esa circunstancia hace, según el edil popular, que «los propios taxistas no los respeten, muchos de esos estacionamientos no sean operativos y se descompense con ello un servicio cuya calidad está por encima de la media».
Prueba de esa, a su juicio, pésima planificación es la falta de una parada de taxi en la estación de Feve. «Esto, que lo hay en cualquier ciudad, no lo tenemos en Gijón, donde el viajero tiene que concertar este servicio por teléfono o cogerlo 100 metros más allá».
Para paliar este problema de las paradas vacías, Juan Carlos Santos aboga por la elaboración de un estudio en el que participe el Ayuntamiento para una mejor planificación, ubicación y dimensionamiento de plazas.
Además, el concejal emplaza al sector para que reflexione por qué «siempre es tan difícil encontrar un coche en Gijón en los momentos de mayor demanda. Aquí, por ejemplo, en cuanto caen cuatro gotas hay desbandada de taxis. El PP apoya que se preste un buen servicio y por eso animamos a las empresas a hacer un estudio de la operatividad del sector en defensa de sus intereses», agregó.
Desde las cooperativas del taxi locales se hace una lectura diferente de la problemática. Jaime Robledo, presidente de Radio Taxi Villa de Jovellanos, considera que la ausencia de los de su gremio en las paradas «es sólo en horas y días puntuales. En ningún caso ocurre las 24 horas», añade. «Por lo general estamos en los aparcamientos. No solemos rotar por las paradas. En mi caso yo siempre voy a la parada más cercana al lugar donde dejo al cliente. Si voy a Viesques, por ejemplo, me quedo en El Coto», resume.
El empresario también justifica el despoblamiento de los estacionamientos reservados para taxi entre las 15.30 y las 17 horas. «No compensa quedarse a trabajar. A esas horas hay movimiento, pero muy normal, muy del montón», asegura.
Robledo tampoco cree que la solución pase por una reorganización interna de los turnos de trabajo para cubrir mejor determinados horarios. El presidente de la cooperativa mayoritaria en la ciudad aboga en ese sentido por mantener la actual flexibilidad y libertad de la que gozan los conductores.
Sobre el supuesto incumplimiento de acuerdos suscritos con el Ayuntamiento en relación con algunas paradas dice que «no me suena haber pactado nada».