«Los trabajos se están realizando en los periodos normales de ejecución». Corporación Dermoestética asegura que las obras para transformar el teatro Arango en una clínica de estética «marchan según lo previsto», aunque la empresa elude dar plazos y fijar una fecha aproximada para la inauguración del centro. Aún así, lo cierto es que cuando la compañía salió a Bolsa, a finales de junio del pasado año, anunció que en el primer semestre de 2006 abriría seis nuevos clínicas en España. Una de ellas debía ser la de Gijón. Eso después de haber superado un retraso de más de medio año en el inicio de las obras. Si se cumplen esos plazos, por lo tanto, la inauguración sería entre junio y julio.
Fuentes de Corporación Dermoestética reconocieron que poner en marcha las obras no fue fácil. Al parecer, algunas licencias «tardaron en llegar más de lo previsto», a lo que se suma la obligación de respetar muchos de los elementos del inmueble, ya que está catalogado. Cada paso del proyecto arquitectónico debe contar con el visto bueno del Servicio de Patrimonio Histórico y Cultural del Principado de Asturias.
La constructora Beca, encargada de las obras, lleva varios meses trabajando en el Arango. En estos momentos ya se han retirado los andamios de los laterales y de la parte de atrás del edificio, y sólo se mantiene la estructura del frontal. En la fachada se puede observar ya el cartel de la clínica de estética. Pero finalizar los trabajos en el inmueble no es el único paso que queda por dar. Después llegará la tramitación de la licencia de actividad y el proceso de selección de personal, que tampoco se ha convocado todavía.
Habrá gijoneses
En este sentido, fuentes de la empresa confirmaron ayer a EL COMERCIO que en un principio el centro contará con entre 7 y 9 empleados y cuando esté a pleno funcionamiento podría llegar a 20. Entre ellos habrá gijoneses, aunque Corporación Dermoestética no ha concretado en qué porcentaje.
La clínica es la arrendataria del inmueble desde julio de 2004, cuando firmaron con los propietarios un contrato a 20 años que supera los 7.000 euros mensuales. El primer obstáculo que tuvo que salvar la empresa fue la oposición ciudadana al proyecto. La plataforma 'Cultura para el Arango' intentó que la sala siguiera siendo un teatro.