El 'Cristo agonizante', de El Greco; el 'Retrato de Carlos III, cazador', el de Carlos IV, de Goya; el de su antecesor Carlos II, de Carreño de Miranda; 'La Virgen niña dormida', de Zurbarán; o 'Dos hombres jugando al ajedrez', de Picasso; incluso, el 'Elogio del vacío II', de Chillida. Son todas obras muy famosas, de ésas que aparecen en los libros de historia del arte de los escolares de medio mundo. Ninguna, sin embargo, es propiedad de museo alguno. Son parte de exquisitas colecciones formadas a lo largo del tiempo por algunas de las grandes empresas españolas y sus fundaciones. Verdaderos museos privados, que extienden sus salas por oficinas, despachos y salones de consejos.