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Domingo, 21 de mayo de 2006
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OPINIÓN
OPINIÓN EDITORIAL
Tareas del paraíso natural
LA conservación del patrimonio natural e histórico asturiano requiere de actuaciones administrativas y de conductas ciudadanas, sin las cuales se degradarían rápidamente los pilares de la región. Esta semana hemos conocido acuerdos positivos, como el llevado a cabo por el Patronato de Covadonga para reordenar el Real Sitio, y señales preocupantes, como la intromisión de cientos de excursionistas en zonas oseras restringidas de los parques naturales del Occidente asturiano. Actuar y preservar son dos facetas de una mismo empeño, en el que deben comprometerse las instituciones y los ciudadanos para realzar los tesoros dados por la Naturaleza y aquellos otros depositados por la tradición.

El Patronato de Covadonga, un organismo participado por las tres administraciones territoriales (Estado, Principado y Ayuntamiento de Cangas de Onís) y por el Arzobispado de Oviedo, ha aprobado el diseño definitivo del Plan Especial del Real Sitio, documento urbanístico que guiará la reordenación del lugar. El Plan Especial contempla la construcción de cuatro aparcamientos y la ubicación de un remonte mecánico que facilitará el acceso desde la finca de Les Llanes hasta las cercanías de la Basílica. El conjunto de los cuatro aparcamientos y el elevador permitirán que la explanada de Covadonga tenga carácter peatonal durante la temporada turística alta.

Desde el inicio del primer proyecto de reordenación hasta este acuerdo han pasado casi diez años, en los que hubo una disputa partidaria entre PSOE y PP disfrazada de diferencias entre administraciones, que tuvo como principal punto de desencuentro la construcción de la variante de Muñigo. La jerarquía eclesiástica tampoco fue ajena a la laboriosidad del proceso decisorio, porque al principio aceptaba la construcción de un gran aparcamiento cercano a la Santa Cueva, aunque a distinto nivel, y pasó luego a apoyar el actual proyecto. Al final se ha optado por un plan de estacionamientos alejados y se ha desechado la variante de Muñigo, lo que supone una solución menos ambiciosa que la inicial, pero que tiene la gran virtud de haber concitado el consenso.

No se puede disociar la reordenación del Real Sitio de las actuaciones que afectan a los Lagos de Covadonga, no en vano las tres cuartas partes del casi millón y medio de turistas que visitaron los Picos de Europa, el pasado año, se acercaron a Covadonga y subieron hasta los lagos de Enol y Ercina. La idea de limitar, en los meses centrales del verano, el acceso a los Lagos en coche particular, ensayada el pasado año, ha dado un resultado desigual, porque si bien es cierto que se solucionó el colapso en la carretera, también conllevó abundantes quejas, por el coste del servicio y las vicisitudes del viaje. Es preciso aumentar la frecuencia de paso de los autobuses y hay que habilitar fórmulas más económicas pensando en la tercera edad, un grupo social que tiene una gran querencia por Covadonga.

Las soluciones previstas para Covadonga y las limitaciones del tráfico hacia los Lagos pueden causar incomodidades, pero ninguna otra propuesta alternativa estaría libre de provocar perjuicios. El flujo de turistas y peregrinos ha crecido tanto que necesita ser encauzado. No parece oportuno abrir una polémica sobre el número de plazas de aparcamiento que se deben construir, porque se trata de una cuestión aislada, en la que si se toma como referencia los días festivos del verano haría falta ir hacia una dotación de macroaparcamientos con un indiscutible impacto ambiental, mientras que si se establece de guía la afluencia en los días laborables del invierno, bastaría con un número simbólico de plazas. Covadonga es el enclave más emblemático de nuestra región, referencia histórica fundacional, santuario mariano, y poderoso foco de atracción para el turismo nacional y extranjero. Para gestionar esos parajes debemos avanzar hacia una cultura colectiva de uso, que permita compatibilizar la pluralidad de intereses que allí se dan cita. No cabe descartar que en el futuro se retomen algunas ideas sobre elementos de transporte hacia los Lagos, como fue el proyecto del tren cremallera, del que hay precedentes cercanos en países tan respetuosos con el medio ambiente, como Suiza. Es importante que tras el acuerdo alcanzado sobre el Plan Especial se aleje la polémica política de Covadonga y su entorno.

Buenas noticias por el Oriente de la región, que encuentran su contrapunto en lo que ocurre en algunos espacios naturales del Occidente, donde hay una creciente afluencia de turistas a zonas oseras restringidas de Somiedo y Cangas de Narcea. Desde el año 2004, la Consejería de Medio Ambiente tramitó 336 expedientes sancionadores contra excursionistas que invadieron estos lugares reservados para el oso, con el grave problema que origina para la conservación de la especie. El Paraíso Natural no se reduce a la belleza de una foto, sino a la riqueza de un hábitat con su fauna y su flora. El oso ha sufrido el avance de la civilización, que primero lo ha expulsado de sus dominios en el medio rural y, luego, con la construcción de autovías cercadas por vallas de alambre, le ha impedido recorrer el territorio e ir a la búsqueda de congéneres para aparearse. En esa situación de extrema debilidad, el esfuerzo de la Administración por fijar poblaciones de osos en parajes naturales puede frustrarse si no existe una colaboración activa de la población civil. La experiencia, en Italia, del acoso a los osos, por la vía del turismo, ha sido fatal para la conservación de los plantígrados en ese país. La apuesta por un modelo de desarrollo sostenible es incompatible con la desaparición de las especies animales y vegetales, así que la llamada de atención está justificada.



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