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Domingo, 21 de mayo de 2006
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La bolsa o el acero
La pugna de Mittal Steel y Arcelor aumenta las plusvalías bursátiles en la siderurgia europea, pero no cataliza inversiones industriales
La bolsa o el acero
VISITA. Lakshmi Mittal, dueño de Mittal Steel, junto a Álvarez Areces, presidente del Principado. / E. C.
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E l acero está que arde. La lucha sin cuartel entre la familia de Lakshmi Mittal y los directivos de Arcelor va a sustanciarse en las bolsas, y ambos grupos juegan sus cartas a fondo. Todo el mundo quiere seducir al accionariado anónimo de Arcelor, que está ahí, esperando a ver quién valora más sus títulos. En esa tesis se encuentra nada menos que el 84% de los accionistas de Arcelor, lo que constituye el verdadero talón de Aquiles del gigante europeo, porque no hay un grupo de control suficientemente robusto en el holding, y el accionista anónimo no tiene un especial compromiso con el proyecto de Arcelor: igual que compra, vende.

Desde que el pasado 27 de enero Mittal Steel lanzara la opa hostil sobre Arcelor, la estrategia de defensa de este último ha variado; inicialmente se buscó la alianza con otro grupo empresarial para hacerse con una posición de dominio, y finalmente se ha optado por aprovechar los suculentos beneficios de los dos últimos ejercicios para halagar al accionista e impulsar la figura del trabajador-accionista, tan en boga en Europa, hace cuarenta años, cuando se acuñó la figura del capitalismo popular.

Desde la formación del holding de Arcelor, uno de los pilares de la política del grupo residía en la reducción del endeudamiento, hasta dejarlo en el siete por ciento, el 31 de diciembre de 2005. Pues bien, en la actualidad, la deuda de Arcelor se ha multiplicado por cuatro. Frente a la opa de Mittal, los directivos de Arcelor han lanzado la opra (Oferta Pública de Recompra de Acciones), para la que están dispuestos a invertir hasta 7.500 millones de euros. La idea de Arcelor es pagar hasta 50 euros la acción para reducir el 24% de títulos que hay en bolsa. La opra se complementa con la propuesta hecha a sus 98.000 trabajadores siderúrgicos para que compren acciones. Una oferta que es una ganga, porque cada título pueden comprarlo con una rebaja del 20% sobre su coste de mercado. De esa forma quiere Arcelor sindicar otro 3% de acciones. Por otra parte, la compra de títulos por los trabajadores impulsará el precio de la acción al alza en el mercado, lo que pondrá las cosas más difíciles a la familia Mittal.

Los 6.136 millones de euros ganados por Arcelor, entre los dos últimos ejercicios, se van a orientar a dificultar la entrada de Mittal, por la vía de retribuir extraordinariamente al accionista y rebajar las compras del trabajador. Por su parte, Lakshmi Mittal no ha quedado cruzado de brazos, y ha elevado su oferta a 37,7 euros por acción. ¿Es un precio excesivo? No, muy ajustado, al menos esa era la valoración de Charles Spencer, analista de Morgan Stanley, que el pasado 3 de febrero ya pronosticó que Mittal pagaría 38 euros por acción.

Asturias entre tiburones

¿Cómo afecta a Asturias esta encarnizada lucha entre tiburones? Un interrogante nada retórico, si pensamos que Aceralia es el buque insignia de la industria asturiana y factor clave en la modernización de ese sector regional. Resulta complicado contestar a la pregunta, porque hay datos desconocidos (los planes a medio plazo sobre el acero español de los dos grupos, en el contexto de la deslocalización siderúrgica) y por la respuesta emocional dada por políticos y sindicalistas nada más conocerse la opa de Mittal.

En principio, una estrategia basada en hacerse con el control de Arcelor sobre la base de optimizar las inversiones financieras del accionariado anónimo debilita los planes industriales del holding. No es muy difícil de entender: si se reparten beneficios suculentos entre los accionistas es a cambio de ralentizar las inversiones en equipamientos y aplazar la compra de otras industrias. No se puede hacer todo a la vez.

Es curioso que los mismos que ponen el grito en el cielo ante las maniobras de Endesa para dificultar la opa hostil de Gas Natural, jaleen cualquier operación de Arcelor para impedir la entrada de Mittal Steel. Claro está que en el caso del pulso energético pueden acogerse a la de los «campeones nacionales», mientras que en el acero los dos grupos son rigurosamente internacionales.

La animadversión por Mittal Steel y el fervor por el componente franco-luxemburgués de Arcelor se justifican porque la familia Mittal es ajena al «modelo europeo». Lo hemos oído repetido docenas de veces en los últimos meses. Ahora bien, Mittal compró todos los trenes de 'largos' a Usinor Sacilor, el socio francés de Arcelor, y entonces no hubo problemas. Se dice que Mittal no está interesado en Europa, pero Arcelor ya tiene la tercera parte de su beneficio bruto operativo ('ebitda') en Brasil.

La entrada de Mittal en Arcelor ofrece dudas, como también las ofrece para el acero asturiano la hegemonía del grupo franco-luxemburgués en Arcelor. El futuro está sin escribir en ambos casos.

El pasado 4 de abril, Lakshmi Mittal vino a Asturias para entrevistarse con el presidente Areces. 48 horas más tarde hacía lo propio Guy Dollé, el primer ejecutivo de Arcelor. Mittal mostró su interés por todas las instalaciones de Aceralia y Guy Dollé recordó el plan de inversiones que se lleva a cabo. En ninguno de las dos entrevistas hubo nada especial. Dollé no se comprometió a anunciar la inversión en la nueva planta de galvanizado, porque es harto improbable que algún día se ejecute. No se hizo hace dos años, cuando el mercado del automóvil estaba en alza, así que ahora se aplazará sine die. Eso sí, nos volvieron a halagar los oídos diciendo que las plantas siderúrgicas asturianas son la joya de la corona de Arcelor en Europa.

El presidente del Principado -al que hay que reconocerle que en esta batalla de las opas está actuando con mucha cautela- mostró su sintonía con los directivos de Arcelor. Sin embargo, el lendakari Ibarretxe le pidió a Guy Dollé un estatus especial para la acería compacta de Vizcaya. Por cierto, es probable que la cabecera gijonesa y la acería de Avilés sean la joya de la corona de Arcelor, pero el 44% de las inversiones de Arcelor en España se realizan en el País Vasco, pese a que tiene menos de la mitad de siderúrgicos que en Asturias.



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