elcomerciodigital.com
Lunes, 22 de mayo de 2006
 Webmail     Alertas    Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

SPORTING DE GIJÓN
 Actualizado: 11.52 a.m.
 
EDICIÓN IMPRESA
 
PARTICIPATIVO. El debutante Marcos Landeira trata de sorprender al guardameta levantinista Cavallero. / JOAQUÍN BILBAO
Sporting
Ya había anunciado Ciriaco Cano que el partido iba a ser poco atractivo. Desde el punto de vista rojiblanco, acertó de pleno, porque el Sporting fue una caricatura de equipo ante un rival que aprovechó el primer error para llevar el control del partido con comodidad.
 
A falta de cuatro curvas para la meta, incluso antes, ya es tarde para casi todo y el Sporting ha puesto el piloto automático. Faltan cuatro jornadas de penitencia en las que técnicos, jugadores y aficionados deberán dar lo mejor de sí mismos, como si sus caminos inmediatos estuvieran aún por escribir, aunque no sea así. «Para mí este tramo final va a ser un suplicio si el equipo no mejora en el aspecto de la tensión». Lo decía ayer el propio Ciriaco Cano, al que, aunque su cara en la sala de prensa dibujara una amplia sonrisa, la derrota le escoció. «El Levante ha jugado mejor que nosotros y ha puesto también más que nosotros», se le escuchó decir al entrenador del Sporting.
LA jugada del primer gol, a los diez minutos, no nos vamos a engañar, resultó determinante para el desenlace final. El Levante, que, como se vio desde el principio, venía a por los tres puntos, porque se está jugando el ascenso, se encontró así con todo a su favor. Todo lo contrario que el Sporting, que no apretó y que dejó moverse con demasiada soltura a un rival que cuenta con jugadores de gran calidad en todas sus líneas.
 

Vocento