NO tuvo demasiadas dificultades el castellano-manchego Ontanaya-López en un duelo, a priori, interesante, pero en el que, sin embargo, apenas nada tuvo que pitar.
El colegiado amonestó a los rojiblancos Jeffrey y Juan, al que se la había perdonado anteriormente y en dos ocasiones. Por parte levantina, enseñó la amarilla a Culebras y Cavallero. Por contra, dejó sin sanción otra a Manchev por una jugada en la que impidió el saque al meta Alejandro.
Estuvo ayudado en la banda por María Luisa Villa, la única asistente internacional femenina, a la cual se le discutió la dudosa posición de Ettien en la jugada del segundo gol. El equipo de Mané reclamó dos penas máximas. La primera, en el minuto 25, por un, al menos dudoso, derribo de Sastre a Carmelo. El segundo, más claro, de Dorado sobre Ettien.
En definitiva, siguió el juego algo de lejos, apoyado en sus ayudantes, pero no influyó en el resultado final.