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Lunes, 22 de mayo de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
Principado soberano
Un 25 de mayo de 1808 Asturias se levantó contra Napoleón. La Junta General aprobó una declaración de guerra contra los franceses, creó un ejército y ondeó por vez primera la bandera regional
Principado soberano
HISTORIA. Grabado del reclutamiento de soldados en el Campo de San Francisco de Oviedo. / E. C.
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Sucedió en mayo de 1808. Las tropas francesas entraron en España: el objetivo, según anunciaba Napoleón, era invadir Portugal, y Carlos IV cayó en la trampa, España también era un trofeo codiciado. Algo que, a ojos del historiador Faustino Zapico, «fue casi consentido por el monarca». Con la intención de atajar el problema, estalla una rebelión popular en Madrid el 2 de mayo. Rebelión que una semana más tarde llega a oídos de la Junta General asturiana.

Las noticias recorrían la península con cuentagotas pero cada vez estaba más claro que los intentos de sublevación por parte de Madrid y otras ciudades españolas habían sido frenados por los franceses. Unos días más tarde, el 9 de mayo, estallaba un motín popular en Oviedo y, bajo esa presión, la propia Junta General decidía convertirse en una «especie de asamblea del pueblo asturiano», según la calificó quien fuera rector de la Universidad de Oviedo en el siglo pasado, Fermín Canella. Para ello contarían con el apoyo de la universidad, los gremios artesanos y la iglesia. Entre las primeras decisiones, afirman no reconocer a Jose I como rey de España e inician la configuración de un ejercito pero, finalmente, «la declaración de soberanía no tomó forma entonces». Tras ese primer levantamiento y al ver que las cosas se calmaban, la mayor parte de los 48 diputados dan marcha atrás a los tres días.

A juicio de Zapico, «habían tomado la decisión debido a la presión popular. Cuando las manifestaciones se disolvieron, a muchos les entró miedo y declararon nulos los acuerdos». Días más tarde, el procurador general, Álvaro Flórez Estrada, entra en acción y reúne a la minoría de diputados que seguían a favor de la sublevación, 15 en total. Dan un golpe la noche del 24 al 25 de mayo, apoyados por los obreros de la fábrica de armas de Oviedo que toman los edificios públicos de la ciudad y 3.000 personas de pueblos de alrededor que se hacen con el resto.

Obligan al presidente de la Real Audiencia, representante del poder central en Asturias y nombrado por el rey, a convocar el día 25 la Junta General pero sólo a los diputados a favor de la declaración de guerra. Es entonces cuando la Junta se declara soberana y anuncia la guerra contra Napoleón. De la misma manera, mandan embajadores a firmar la paz con Inglaterra -entre los que se encuentra el conde de Toreno- y se crea el Ejército Defensivo Asturiano, que tenía como objetivo reunir a 20.000 personas, algo insólito «cuando en Asturias tan sólo habría 400.000 habitantes».

Historia contemporánea

Zapico, que pasado mañana dará una charla en el local de Conceyu Abierto en Oviedo sobre el asunto a las 20 horas, extrae interesantes conclusiones. La primera de ellas no deja de ser algo paradójica. «Es un proceso revolucionario, porque toma el poder por la fuerza, pero al mismo tiempo se hace desde una institución totalmente legal, la Junta General del Principado». Es más, aunque la declaración no es legal porque la hace una minoría, lo cierto es que después, Flórez Estrada incorpora al resto de diputados para que «asuman la decisión y le den legitimidad. Muchos habían suspendido los acuerdos por cobardía, pero pensaron 'de perdidos al río'».

Cuenta el historiador que, en su opinión, «este es el inicio de la historia contemporánea de Asturias porque, por vez primera, las bases populares entran en política: son el ariete del proceso y obligan a las autoridades a lanzarse a la guerra». El otro componente interesante es la declaración de soberanía en sí, a la que él denomina como «un acto de autodeterminación centrípeta, pues se declara soberana, no para constituir un estado independiente, sino para reconstruir el propio estado español», explica.

A pesar de todo, «aquí no hubo grandes batallas campales». En realidad, los franceses entraron sólo en tres ocasiones y en función de los éxitos o fracasos que tenían en el resto de España. «A Napoleón sólo le interesaba Asturias para controlar totalmente el noroeste», dice.

La Junta desaparecía en 1809, tras un golpe militar llevado a cabo por un general, el marqués de la Romana. Lo que sí ha quedado vigente es la bandera asturiana que surgió con la creación del ejército y de la mente de Jovellanos. Los mismos colores, la misma cruz, y una frase que desapareció: 'Asturias nunca vencida'.



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