La reorganización de los ámbitos de actuación del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil en la zona rural gijonesa no ha devuelto la tranquilidad a los vecinos. La nueva distribución de parroquias entre las fuerzas de seguridad, decretada por la Delegación del Gobierno en Asturias el pasado día 10, como consecuencia de la oleada de robos en chalés del año pasado, «no acabará por sí sola con la delincuencia». Los residentes en este entorno creen que el recién estrenado modelo es «inútil» si no se asignan más efectivos a la vigilancia de la zona rural, extremo que, por el momento, no está previsto.