Una frágil ventaja, que sólo puede augurar nuevos problemas para el país, llevó a los electores de Montenegro a cortar el pasado domingo el cordón umbilical que les mantuvo unidos a Serbia durante 88 años. La participación masiva que rubricó un magnífico ejemplo de expresión cívica en principio a favor de la independencia de la pequeña república balcánica, no impidió que la comisión electoral central anunciara a última hora de ayer que un aplazamiento hasta hoy de la publicación de los resultados, cuya victoria reclamó el Gobierno del primer ministro Milo Djukanovic.