Francisco López Canedo, leonés de 51 años y actual jefe de la Comisaría de Torrente (Valencia), fue nombrado ayer nuevo comisario jefe del Cuerpo Nacional de Policía en Gijón, cargo en el que sustituirá a José Villar del Saz.
Informado de la oficialidad del nombramiento por EL COMERCIO, Francisco López Canedo reconocía a media tarde de ayer que el nuevo destino «me hace mucha ilusión». Si bien aún no ha sido fijada la fecha para la toma de posesión de su nuevo cargo, Francisco López manifestó que «espero que sea pronto, aunque, evidentemente, estoy a disposición de lo que decida la Dirección General de la Policía».
Si bien el nuevo comisario jefe de Gijón quiso posponer las valoraciones al momento en que tome posesión de su nuevo cargo, parece ser que en su solicitud de cambio de destino a la ciudad ha pesado mucho el hecho de que su mujer sea gijonesa, al tiempo que el puesto le acercaría de manera notable a su localidad natal, Hervededo, en la provincia de León.
Larga experiencia
Francisco López Canedo ingresó en el Cuerpo Nacional de Policía en 1976. Su primer destino profesional fue San Sebastián, donde desempeñó actividades operativas. La mayor parte de su carrera profesional la desarrolló en la provincia de Valencia, donde desempeñó puestos de dirección y mando en las brigadas de Policía Judicial y de Información. En 2004 ascendió a comisario y desde entonces dirige la comisaría de Torrente. Además, es licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y posee varias medallas al mérito policial, así como numerosas felicitaciones personales.
El nuevo comisario de Gijón sustituirá en el puesto a José Villar del Saz, que pasado mañana tomará posesión como comisario provincial de Cáceres, después de pasar siete años en la comisaría gijonesa. Del Saz llegó a Gijón en febrero de 1999, tras doce años de servicio en la Brigada Central de Estupefacientes, para sustituir a Baldomero Araújo, actual jefe superior de Policía de Asturias.
José Villar del Saz realizó una profunda remodelación en la comisaría de Policía de Gijón y llegó a conseguir una eficacia policial del 60%, disminuyendo en estos siete años el número de 46 delitos por cada 1.000 habitantes que se encontró en 1999 a los 27 de la actualidad.
En el transcurso del homenaje que sus amigos le rindieron el pasado viernes, el ya ex comisario de Gijón reconoció tener una espina clavada, como fue no haber podido detener al autor del asesinato del hostelero conocido como Javi 'Clan'.
Villar del Saz se marcha con la satisfacción de haber podido colaborar en las investigaciones del 11-M a través de la 'operación Pipol', en la que fueron detenidos Toro y Trashorras, al tiempo que se decomisaron diversos explosivos en una actuación antidroga que calificó de «impecable».