elcomerciodigital.com
Viernes, 26 de mayo de 2006
 Webmail     Alertas    Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

MOTOR
 Actualizado: 1.23 a.m.
 
EDICIÓN IMPRESA
 
Por 18.000 euros de nada, cualquier pudiente está autorizado a ver desde una terraza el tránsito de los fórmula-1 bajo sus pies. En la curva del Casino, frente al puerto más famoso del Mediterráneo, es posible ver a los monstruos de ahora, Fernando Alonso, Michael Schumacher, Kimi Raikkonen, deslizarse a toda mecha bajo el balcón. Sólo hay que pagar por el capricho, pero, total, estamos en Mónaco, sede de príncipes y princesas, del antiguo linaje Grimaldi, y aquí no hay problema. Cualquier cosa vale con tal de aparentar.
 
El estadounidense Lance Armstrong visitó este jueves a Fernando Alonso, quien es un gran aficionado al ciclismo, con quien el siete veces ganador del Tour de Francia departió durante algunos minutos. Al piloto asturiano le hubiese gustado conversar durante más tiempo con Armstrong, pero no fue posible la víspera de los entrenamientos oficiales de una carrera en la que Fernando Alonso espera adjudicarse la victoria ante Ferrari y McLaren.
 

Vocento