Por 18.000 euros de nada, cualquier pudiente está autorizado a ver desde una terraza el tránsito de los fórmula-1 bajo sus pies. En la curva del Casino, frente al puerto más famoso del Mediterráneo, es posible ver a los monstruos de ahora, Fernando Alonso, Michael Schumacher, Kimi Raikkonen, deslizarse a toda mecha bajo el balcón. Sólo hay que pagar por el capricho, pero, total, estamos en Mónaco, sede de príncipes y princesas, del antiguo linaje Grimaldi, y aquí no hay problema. Cualquier cosa vale con tal de aparentar.