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Viernes, 26 de mayo de 2006
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OPINIÓN
OPINIÓN EDITORIAL
Riesgo hipotecario
ESTÁN más que justificadas las numerosas alarmas que saltan en nuestro país a causa del vertiginoso crecimiento de la compra de viviendas financiada con hipotecas. El ministro de Economía, Pedro Solbes, el Banco de España y la Asociación Hipotecaria Española acaban de llamar la atención sobre el hecho de que el crédito hipotecario esté creciendo actualmente al mayor ritmo conocido en los últimos doce años: más de un 25% en el primer trimestre del año. Por ello, no es nada extraño que el Banco de España nos recuerde los elevados riesgos financieros que conlleva esta situación ni ha de sorprender, igualmente, que Solbes avise del riesgo inflacionario que supone una insaciable demanda de viviendas alimentada por el inagotable 'combustible' de las hipotecas a cada vez más largo plazo.

En los últimos años se ha ido extendiendo una cierta 'percepción' de que los prestatarios se están comportando irresponsablemente y de manera caprichosa. Nada más lejos de la verdad. A pesar de los recientes repuntes de los tipos, el interés sigue estando a niveles cercanos a cero -en términos reales, es decir, una vez descontada la inflación- y esto hace atractivo el crédito a cualquier 'comprador' de dinero, especialmente si se trata de usarlo en una inversión decisiva y de alta rentabilidad como es una vivienda. En segundo lugar, la confianza a largo plazo de los prestatarios se basa además en las buenas perspectivas sobre el mantenimiento de sus ingresos. Y en último término, aunque la época de los tipos negativos -en términos reales- haya pasado, es muy improbable que lleguemos a ver tasas de interés que arruinen a las familias.

Solbes tiene razón al preocuparse por su impacto inflacionario porque, en efecto, el gasto que las adquisiciones de viviendas supone, está tirando de nuestros precios hacia arriba. El Ministerio de Economía debería preocuparse más sobre el nivel de gasto público y sobre las reformas para agilizar los mercados -entre ellos, el del suelo- si pretende realmente evitar que los precios sigan disparándose. Si no se lucha contra la inflación, el sector exterior puede terminar generando mucho desempleo, y si éste se extiende entonces es cuando sí se pueden comprometer los pagos de las hipotecas y poner en muy serios apuros a todo el sistema financiero español.



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