Perlas facorefractivas. Así se denominaba la sesión de trabajo en el programa del congreso de oftalmología que desde el miércoles y hasta el sábado se celebra en Oviedo. Y tras tan enigmático nombre se esconde algo tan simple como una retransmisión televisiva en vivo y directo que a los presentes no sorprendió en absoluto, pero sí a las miradas novatas en las lides de la cirugía ocular. Son perlas, efectivamente, las que entregan a unos profesionales que aprenden de esta forma trucos siempre útiles para el trabajo diario en sus clínicas y consultas.
Eran las seis de la tarde cuando en la sala principal del Auditorio, a rebosar de profesionales llegados de toda España, comenzó la jornada organizada por el Instituto Alcon que habría de coordinar Javier Mendicute. Fue este oftalmólogo donostiarra quien se encargó de conectar en directo con el Instituto Oftalmológico, donde Luis Fernández-Vega esperaba vestido de verde quirófano y preparado para realizar la primera de las intervenciones. Dio la bienvenida a los presentes e introdujo los casos que se iban a poner a los ojos de todos. Se despidió por unos minutos, y mientras en el Auditorio se hacia repaso a las operaciones realizadas el pasado año en el congreso celebrado en Tenerife, el doctor asturiano tomó rumbo al quirófano.
En cinco minutos
Un varón de 57 años con una catarata era el paciente cuyo ojo se amplificó a tamaño cinemascope en la sala. De esta forma, todos pudieran ver cómo el doctor Fernández-Vega eliminaba con el sistema de Aqualase (impulsos de agua) y como por arte de magia la catarata. Fue un visto y no visto. Y nunca mejor dicho, porque en un par de minutos las manos expertas del cirujano hicieron desaparecer la catarata y dejaron el ojo limpio y abierto a una nueva visión más clara y nítida. No acabó ahí la cosa, porque el siguiente paso consistía en la implantación de una lente intraocular. También fue cuestión de segundos. Y es que en apenas cinco minutos la operación narrada había terminado y se abría el tiempo del debate, el momento de descubrir aún más perlas para el día a día de los oftalmólogos.
La jornada incluyó otras dos operaciones en directo -y una tercera de miopía realizada previamente en Madrid con el novedosos sistema Ladar 6000- que fueron llevadas a cabo por Renata Fau, jefa de oftalmología del Hospital de Cruz Roja de Gijón; y Ramón Lorente, responsable del mismo departamento en el Complejo Hospitalario de Orense.
La doctora Fau se encargó de presentar las ventajas de la cirugía microcoaxial. Dicho de otra forma, este nuevo sistema permite operar cataratas con incisiones de sólo dos milímetros (lo habitual son tres), lo que hace que el globo ocular sufra menos durante la intervención.
El doctor Lorente, por su parte, llevó a cabo otra operación de cataratas, aunque en este caso valiéndose de la denominada tecnología Ozil. Para eliminar una catarata se introduce dentro del ojo un pequeño instrumento que la rompe y la absorbe a través de ultrasonidos. Sucede que hasta ahora su movimiento era de adelante hacia detrás y ahora se ha conseguido que actúe como si de un taladro se tratase, con lo que es más eficaz y menos agresivo .
Se trata, en definitiva, de conseguir que el sufrimiento del globo ocular durante las intervenciones sea menor, para ganar de esta forma en seguridad quirúrgica. Eso vieron y de eso hablaron ayer los oftalmólogos presentes en el congreso.