El tiempo compartido es una de las modalidades vacacionales de mayor auge en el mundo en los últimos años y España, uno de los mercados más activos. Un modelo en el que nunca se dispone de la propiedad, pero si del derecho de uso en exclusiva de, por ejemplo, un apartamento, una habitación de hotel o una vivienda unifamiliar. Todo regido por un contrato firmado entre el comprador y el vendedor. Aunque cada año más de dos millones de personas, en su mayoría extranjeros, disfrutan en España de este tipo de servicio, siempre ha estado rodeado de polémica y ahora se ha constatado.