El homenaje a los 17 militares fallecidos el pasado 16 de agosto en Afganistán en un accidente de helicóptero fue el eje central del Desfile de las Fuerzas Armadas celebrado ayer en Sevilla y presidido por los Reyes y los Príncipes de Asturias. La gran novedad de este año fue la curiosa forma en que llegó la bandera nacional antes de ser izada: fue portada desde 2.000 metros de altura por uno de los miembros de la patrulla acrobática de la Brigada Paracaidista, mientras otros cuatro compañeros formaban en el cielo la enseña nacional con el humo de bengalas.