COINCIDIENDO con el final de la asamblea general de la Organización Mundial de la Salud, pero fuera de programa, dicha agencia de Naciones Unidas pidió a la multinacional farmacéutica Roche que tenga dispuestos tres millones de tratamientos del antiviral Tamiflu, contra la gripe aviar, para transportarlos a cualquier parte del mundo. Las recientes muertes de siete personas de una misma familia, en una aldea de Sumatra (Indonesia) víctimas del virus H5N1, han despertado la sospecha de que ya podría haber tenido lugar la temida mutación de ese virus, haciéndose transmisible entre personas.
La decisión adoptada por la OMS no es una alarma sanitaria propiamente dicha, sino una medida de carácter preventivo para una situación como la actual donde las autoridades muestran dudas razonables sobre el significado de los fallecimientos en Sumatra. Han sido siete miembros de una familia y en un corto periodo de tiempo, entre el 4 y el 22 de este mes, lo que lleva a pensar que el virus ya pueda contagiarse entre humanos, sin necesidad de contacto con aves. Es decir, que se hubiera dado la condición necesaria y, a la vez, el desencadenante de una pandemia. Tan pesimista cálculo tiene el lado positivo de que en cuanto se produzca aquella mutación los investigadores tendrán más fácil dar con una vacuna.
Se confirme o no la mutación del virus, es imprescindible que en países europeos, como España, que por razones de estacionalidad podemos estar ahora en menos situación de riesgo, se compruebe y se ajuste en los términos que sea preciso el Plan Nacional de Respuesta ante una Pandemia de Gripe, vigente desde hace un año.