La imagen de Raikkonen entrando en su barco, vestido de piloto, con el casco puesto, rumiando su mala suerte y la del McLaren lo explicaba todo. Una vez más estaba apeado de la carrera y casi del campeonato, como el año pasado. Entonces, Raikkonen tenía los mismos 27 puntos, pero Fernando Alonso tenía 59 y este año cuenta con 64.
Michael Schumacher es el único que aguanta el tirón y esta ahora a 21 puntos, y se perfila como único capaz de poner a aprietos a Fernando, aunque sea haciendo trampas.
Lo bueno de la actitud de Michael Schumacher, que todo tiene algo de bueno, es que demostró que no le gusta perder a nada. Cometió un fallo en la chicane de la piscina, y desde entonces sabía que no iba a mejorar su tiempo. Le falto romper un poco el coche para que hubiese sido la táctica perfecta. Pero como dijo por la tarde del domingo, no se da por vencido, sobre todo ahora que tiene un coche competitivo.
El Mundial no esta muerto, aunque tiene un claro dominador en el asturiano que no se apea del podio desde el GP de Hungría de 2005, y que lleva liderando el Mundial desde hace 25 carreras.
Desde la cita malaya de 2005, Alonso es el único líder que ha tenido el Mundial. Esa regularidad, no ha abandonado por problema mecánico desde Bélgica 2004, y la velocidad de su Renault, le han hecho campeón una vez y lleva camino de serlo la segunda. La escudería francesa ha iniciado una racha como hicieran en su momento Williams, McLaren, o Ferrari.
Preocupación con vistas
Sin embargo, ver a Raikkonen 'tirado' es preocupante por los fallos de equipo. Es de esperar que el año que viene no pase eso, pero mientras tanto hay que disfrutar del coche azul y amarillo, que ha hecho que las gradas perdieran su color rojo.
La próxima carrera es en Gran Bretaña, feudo de McLaren. Alonso, el año pasado, se dejó ganar, sin entrar en luchas con un Montoya desatado. El título estaba ya en el punto de mira.
La carrera inglesa fue en julio, y este año las cosas pueden ser diferentes. En la lucha estará Schumacher, así que será una prueba muy interesante, ya que el alemán tiene que ir a por todas. No puede arriesgarse a fallar, ya que Fernando se escaparía un poco más, y eso le daría alas, como las de Coulthard en Mónaco.