Tanto los directores de centros de enseñanza Secundaria, como los profesores y los padres de alumnos creen que el mejor lugar para resolver los recursos de los estudiantes es el propio instituto. Por eso, todos apoyan la reforma anunciada el lunes por el consejero de Educación, José Luis Iglesias Riopedre, según la cual los centros de enseñanza serán los que tengan la última palabra en la revisión de notas. El argumento al que acuden para respaldar la nueva política es que son los propios profesores quienes disponen de los elementos necesarios para decidir si un estudiante aprueba o suspende.