La dársena de recuperación de mamíferos marinos del acuario de Gijón fue estrenada ayer por fuerza mayor. Su primer usuario es un delfín común de 1,7 metros y ochenta kilos de peso que apareció varado en un pedrero de Xivares; las graves heridas que presentaba y el mal estado de la mar hicieron imposible devolverlo a su medio natural. En esta situación, los expertos de la Coordinadora para el Estudio y la Protección de las Especies Marinas (Cepesma) resolvieron trasladarlo a la instalación gijonesa que, debido a su proximidad, se presentaba como la opción más viable pese a verse obligados a desarrollar toda la improvisada operación entre vallas de obra, hormigoneras, y sin ningún tipo de iluminación en plena noche.