Vicente Belda tiene en el rostro todas las edades de un ciclista. Ha pasado por todas las etapas de este deporte, y ahora sospecha que ha llegado su hora. El final. Según el diario 'As', el Tour anunciará en breve que rompe la invitación del equipo Comunidad Valenciana. «Si eso ocurre, sería la mayor injusticia en el mundo del ciclismo», replica el técnico, aún enhiesto. Pero dobla la figura cuando le preguntan por el futuro: «Sin Tour, esto sería un naufragio».
La detención de Ignacio Labarta, segundo director del Comunidad Valenciana, como supuesto implicado en la trama de dopaje que orbitaba alrededor de Eufemiano Fuentes, puede volcar una lápida sobre el equipo. «No tenemos nada que ver con Eufemiano desde hace dos años. Ninguno de mis corredores va a aparecer en ninguna lista. Y Labarta ha sido apartado del equipo».
Ésos son los argumentos a favor. Pero el Tour de Francia baraja otros en contra. Hace dos años, con la explosión del 'caso Manzano', la ronda gala esquinó al antiguo Kelme, matriz del Comunidad Valenciana. El purgatorio duró dos temporadas, hasta que esta primavera el Tour anunció el regreso de la formación de Belda. El perdón condicionado. Le quitó la marca de sospechoso. Pero ese estigma siempre deja una cicatriz.