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Jueves, 1 de junio de 2006
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OPINIÓN
OPINIÓN EDITORIAL
Realidad inflacionaria
La economía española, que ha tenido un buen primer trimestre en aspectos como el empleo o las tasas de crecimiento, sigue tropezando mes tras mes con el escollo de una inflación sin control que, a fecha de hoy, ya rebasa ampliamente todas las previsiones del Ejecutivo. Con un incremento del 4,1%, mayo se ha situado como el más inflacionista de los últimos cinco años. Y la subida de los precios al consumo no es simplemente un dato, se trata de un auténtico peligro. El simple hecho de que, más allá de los precios energéticos, la inflación subyacente, que es la realmente determinante para el comercio exterior, empiece a perder el control debe hacer saltar todas las alarmas.

La inflación disminuye los salarios reales, perjudica a los ahorradores, inyecta incertidumbre en todo el sistema económico y desvirtúa las expectativas empresariales. Son además las economías abiertas, como la española, las que se encuentran en una situación más vulnerable frente al peligro inflacionario en virtud del alto número de empresas y sectores expuestos a la competencia internacional, dentro o fuera de España, y en los que, por lo tanto, el riesgo de pérdida de beneficios y empleo como consecuencia del incremento de precios relativos se convierte en un problema de primer orden.

Y lo cierto es que se siguen sin dar los pasos, por parte del Gobierno, que corrijan esta tendencia y permitan reorientar correctamente el notable, todavía, crecimiento de nuestra economía.



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