Con la desaparición del puente de San Sebastián se van 113 años de historia de una estructura que vivió momentos muy diferentes. Se inició su construcción en 1891 para sustituir al viejo puente de piedra que cruzaba la ría unos metros más abajo. Hasta mediados del pasado siglo era el paso obligado a la margen derecha, pero con la llega de Ensidesa y la construcción del puente Azud dejó de ser utilizado y de recibir atención alguna para su perfecto mantenimiento. En los noventa, cuando cumplió cien años, una plataforma social reivindicó su recuperación sin éxito. Ayer, finalmente, pasó a la historia, aunque no desaparecerá del todo al ser sustituido por su 'hermano gemelo'.