Los comerciantes y vecinos del barrio de La Pomar, en La Felguera, creen positiva la vigilancia iniciada por las Fuerzas de Seguridad, pero reclaman que esta labor tenga «continuidad».
La campaña de control policial organizada desde el Ayuntamiento de Langreo en colaboración con la Delegación del Gobierno se ha desarrollado durante los últimos tres fines de semana y se ha saldado con 32 denuncias a conductores. Los residentes y empresarios de la zona coinciden en afirmar que aún es pronto para hablar de resultados, aunque creen que han comenzado a notarse porque «ahora los infractores saben que hay policía y tiene más miedo», asegura Purificación Gil, vecina de La Pomar.
Por su parte, Javier Fernández, representante de Hostelería de Asturias en Langreo considera que la tan reclamada presencia policial, «aunque debió darse mucho antes», intimida a estos jóvenes «que lo que hacen es exhibirse delante de la gente y por eso buscan zonas con mucho ambiente».
Fernández quiso resaltar la impecable labor de los tres cuerpos de seguridad implicados en el operativo -Policía Local, Policía Nacional y Guardia Civil-, aunque destacó el trabajo llevado a cabo por dos agentes municipales que, vestidos de calle, «localizaban a los infractores sin necesidad de dejarse ver, por lo que no se alertaba a otros infractores y todos iban pagando por sus ilegalidades».
Moda «incongruente»
El portavoz de los hosteleros confirma que la existencia de estas «exhibiciones» con vehículos a alta velocidad son «una especie de moda incongruente» que también se da en otros puntos de la región y que en ocasiones se salda con trágicos resultados.
En la misma línea, Marcelino Tamargo, presidente de la Asociación de Comerciantes e Industriales del Valle del Nalón (Acoivan), resaltó la importancia de una labor que a su juicio «es muy positiva, pero que no ha de quedar en algo puntual, sino que debe existir una continuidad». Tamargo afirmó que «la hostelería y el comercio venían reclamando que se tomase alguna medida urgente para terminar con la inseguridad ciudadana que supone el exceso de velocidad dentro del casco urbano».
No obstante y a pesar del incremento de las denuncias efectuadas por la policía en la zona, algunos vecinos aseguraban que hace a penas tres días un vehículo realizaba varios trompos consecutivos en la confluencia de las calles de Baldomero Alonso y Doctor Marañón a última hora de la tarde. Precisamente en uno de los puntos donde más denuncias se impusieron. Los hosteleros de la zona han instalado sus terrazas, incluida la sidrería donde acaeció el atropello, confiados en que no vuelva a ocurrir otro incidente.