La Sociedad Filarmónica de Oviedo clausuró la programación de la temporada 2005-2006 con un concierto a cargo de la agrupación Mendelssohn Chamber Orchestra dedicado íntegramente a Wolfgang Amadeus Mozart. La formación húngara se sumó así a los actos que rinden homenaje al genial compositor salzburgués en el 250 aniversario de su nacimiento.
La Mendelssohn Chamber Orchestra contó para la ocasión con la actuación estelar de su líder, el violinista Péter Kováts, y presentó como artista invitado al prestigioso flautista catalán Claudi Arimany. Kováts es un músico de solvencia probada que sigue la estela interpretativa de David Oistrach y Arimany, por su parte, es uno de los flautistas clásicos más admirados de la escena internacional y ha sido repetidamente elogiado por el maestro Jean-Pierre Rampal.
El programa se abrió con la 'Sinfonía en Si Bemol Mayor, KV 182', una pieza interpretada con pulcritud y uniformidad de criterio pero en la que se escatimó un punto de emoción que derivó, en algunos pasajes, hacia una sonoridad opaca y un tanto plana. El 'Concierto para flauta y orquesta en Sol Mayor, KV 313' resaltó el sonido impecablemente emitido por Claudi Arimany y su dominio, incontestable, del repertorio mozartiano más inusual. En esta obra, así como en el resto de la gala, Arimany esquivó la aparente y peligrosa superficialidad de las obras amables de Mozart y se mostró sólido en las agilidades y soberbio en el fraseo y en los vibratos.
El punto álgido de la noche llegó con el 'Concertone en Do Mayor para flauta, violín y orquesta, KV 190'. Arimany, emotivo en las cadencias, y Kováts, férreo en el apuntalamiento armónico, deleitaron a los espectadores con una versión lúcida y radiante; sin altibajos ni resquicios; de recorrido sonoro inagotablemente trabajado y estéticamente irreprochable. Extraordinaria la intervención del oboe en el 'Andantino grazioso'.
De propina y como colofón, un popurrí de arias de Mozart arregladas para flauta y violín. La adaptación del aria de Pamina del singspiel 'La flauta mágica', especialmente, combinó preciosismo y delicadeza.
Ovación rendida para premiar una velada y una trayectoria. Por descontado, los socios de la Filarmónica no ocultaron su complacencia. En la despedida, año 100 de la Sociedad y año Mozart, 'La flauta mágica'. Y punto. Hasta octubre.