Igual que se ven corzos en los lindes de los prados durante las primeras horas de la mañana, o jabalíes en las cunetas por la noche, la presencia de osos pardos podría comenzar a ser visible a corto plazo en Asturias. La optimista previsión es del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas). A juicio de su presidente, Roberto Hartasánchez, ya se está constatando un cambio de hábitos en la especie, en permanente peligro de extinción. La menor presión sobre los animales y la práctica erradicación de la caza furtiva hace que los osos comiencen a vivir sin miedo y a dejarse ver durante el día cerca de zonas pobladas. De mantenerse esta tendencia, encontrarse con un ejemplar encaramado a un cerezo durante un paseo silvestre podría llegar a convertirse en una situación relativamente factible.