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Domingo, 4 de junio de 2006
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ASTURIAS
Asturias
«Todo depende de que continúe el repunte de la población»
Un mayor número de ejemplares provocará que «el espacio ocupado por la especie sea mayor»
«Todo depende de que continúe  el repunte de la población»
BASURA. Un oso husmea en un vertedero de Alaska, donde la población osera es muy abundante. / E. C.
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Alcanzar la ideal situación que plantean en el Fapas no sólo depende de que la especie pueda vivir tranquila, sino de que «continúe el repunte de la población», señala Hartasánchez. En los últimos años el número de osos pardos en la cornisa cantábrica ha experimentado un ligero aumento, y en estos momentos se cifran los efectivos de la especie en algo más de un centenar de ejemplares. Aunque la cantidad aún es mínima, el presidente de Fapas cree que este incremento explica casos como los registrados en «Palencia y en la zona orensana de Quiroga», donde han aparecido ejemplares pese a tratarse de áreas que no han disfrutado de presencia osera en muchos años.

«En la cordillera hay zonas en las que la presencia de osos es factible, y si se consigue que la especie siga creciendo en número pueden llegar a ocupar estos espacios», prevé Hartasánchez. Es difícil que hasta esos lugares lleguen osas con crías, ya que éstas se mantienen siempre en las mismas áreas. Pero sí se podría incrementar la presencia de machos, «con tendencia a recorrer extensos territorios», que exploren nuevos horizontes en busca de comida, aunque para regresar luego a su hábitat histórico.

Vuelven a Alemania

Esta situación no se restringe sólo a la población de oso pardo cantábrico. El repunte de la especie, debido en buena parte a los trabajos de conservación y a la sensibilización social, también afecta a otras zonas de Europa, lo que deja un lugar para la esperanza. En Fapas llaman la atención sobre el caso vivido en la región alemana de Baviera esta misma semana. Fue el pasado jueves cuando, por primera vez desde el año 1835, se avistó un ejemplar de oso pardo en territorio germano. Al parecer, esta posible recolonización tiene su origen en el aumento de la población de la vecina Austria.

Ante esta situación, la ministra de Medio Ambiente alemana ya pidió a la población que acepte el regreso del oso e incluso los colectivos de cazadores se felicitaron por la recuperación de la especie, aunque sólo sea un primer avance que está lejos de significar el asentamiento de una población definitiva.

Según Hartasánchez, este mismo fenómeno, aunque a pequeña escala, es el que se está experimentando en zonas de Orense próximas a las áreas oseras. Incluso es lo que ocurre en el concejo de Oviedo, donde Fapas asegura haber constatado la creciente presencia de ejemplares.

Con todo, la combinación entre un incremento de población y su aproximación a zonas urbanas en Asturias aún está a años luz de parecerse a las situaciones vividas en lugares como Rumanía o Alaska, donde los osos acuden a vertederos para alimentarse. «Para que eso ocurriese aquí tendríamos que tener 500 ó 600 ejemplares», dice Hartasánchez. En esos casos, «si hay muchos», es normal que «algunos se vinculen a zonas humanizadas específicas».

Pero no hay que perder de vista que esto, en Asturias, está lejos. El escaso número de ejemplares, aunque creciente, sigue haciendo a la especie vulnerable a cualquier contingencia inesperada. Su concentración en un territorio reducido es uno de los aspectos negativo que juega en contra de una especie que sigue en claro peligro de extinción.



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