Sólo cuatro de cada diez familias españolas pueden destinar alguna suma al ahorro. El dato es significativo porque revela que el resto, es decir, el 60% de los españoles, vive rigurosamente al día. ¿Significa eso que muchos hogares pueden verse en una situación económica muy difícil si se dan algunas circunstancias negativas, como por ejemplo una subida de los tipos de interés? No hay información reciente tan detallada como para estimar la cuantía de los hogares que viven amenazados por un riesgo real. En 2002 el Banco de España calculaba que sólo el 3% de las familias debían destinar más del 40% de su renta disponible a pagar intereses más amortización de los créditos firmados. Jorge Noval, director de una sucursal de Caja Rural en Avilés, cree que se puede hablar de una situación de riesgo cierto cuando las obligaciones derivadas de los créditos se llevan más de un 30% de la renta disponible. «Hay muchos asturianos con un nivel de endeudamiento altísimo, que además de pagar una hipoteca sin tener un duro, se aventuran con la compra de electrodomésticos caros o un coche» comenta Naval.
El problema es mayor si uno de los miembros de la familia queda en paro o si el endeudamiento supera los límites razonables. Por eso, entidades como Caja Rural de Asturias tienen por norma no conceder ningún crédito que haga que las obligaciones financieras del cliente se sitúen por encima del 40% de su renta disponible. «El sobreendeudamiento pone en peligro a muchas familias que no pueden llegar a fin de mes. De todos modos, desde los bancos detectamos ayudas de familiares o ingresos en dinero 'B', que ayudan a aliviar estas deudas», comenta Noval.
Las entidades miran al futuro con confianza. Hoy, ningún gran banco ni caja españoles tiene una tasa de morosidad superior al 1%. De hecho, en muchas entidades su tasa equivale en la práctica a cero. Si la coyuntura variara bruscamente, como lo hizo a partir de 1992, el riesgo sería elevado para muchos, pero los economistas no prevén un cambio de ciclo tan radical. Así que el endeudamiento seguirá creciendo a la espera de que en los hogares empiecen a no salir las cuentas. Hasta entonces, los españoles seguirán consumiendo sin importarles los números rojos de sus cuentas.