El Musel ya ha dado el primer paso. El proyecto para crear un parque eólico en los diques del nuevo superpuerto ha comenzado a quemar etapas. La Autoridad Portuaria ha instalado dos torres metálicas de gran tamaño equipadas con los más modernos sistemas para la medición de la velocidad del viento, una en el morro del dique Príncipe de Asturias y otra en la Campa de Torres. Durante un año y medio, aproximadamente, estos observatorios autónomos van a escanear e informatizar todos los datos que reciban relativos al viento. Del resultado de estos análisis dependerá que, en un futuro, se mantenga la posibilidad de instalar en El Musel, posiblemente en el nuevo dique Norte, un parque eólico para generar electricidad.
La posibilidad de aprovechar las instalaciones de El Musel para desarrollar un proyecto de producción de energía se trató ya en la Autoridad Portuaria en los tiempos en los que su máximo responsable era Fernando Palao. La idea, por entonces sólo barajada, fue vista con buenos ojos por la alcaldesa de Gijón y miembro del pleno del consejo de administración del puerto, Paz Fernández Felgueroso, que la enmarcó dentro de la política general del Ayuntamiento de potenciar lo que significan las energías alternativas.
Normas del Principado
De hecho, desde el Ayuntamiento gijonés se lleva años tratando de aminorar la presencia de calefacciones de carbón y promoviendo los edificios alimentados por energía solar, caso de la nueva sede de la Empresa Municipal de Limpiezas, en Roces.
Con la idea aún sin concretar, fueron ya cuatro empresas las que se interesaron por colocar un parque eólico en El Musel, en concreto, Endesa, Hidroeléctrica de San Miguel, Electra de Carbayín y Northeolic, ésta última en colaboración con la danesa Energy E2. Todas ellas mostraron la necesidad ante la Autoridad Portuaria de los correspondientes permisos para instalar sus medidores en el puerto exterior gijonés, no sólo con el propósito de conocer el comportamiento del viento en la zona durante un año o año y medio, sino también por la necesidad legal, cumpliendo la normativa del Principado, de disponer de estos preceptivos estudios.
Obra civil
Con las cosas en este punto y visto el interés empresarial, la Autoridad Portuaria ha instalado dos torres, una de ochenta metros de altura en el morro del dique Príncipe de Asturias, y otra más pequeña, de unos veinte metros, en la Campa de Torres. Los datos extraídos de los anemómetros y de todo el equipamiento técnico dispuesto en ambas torres, está siendo informatizado por el puerto gijonés y, en su momento, serán presentados a todas las empresas interesadas a fin de que hagan sus estudios sobre la posible rentabilidad del proyecto. También serán las empresas las que deban hacerse cargo del coste general de los citados estudios. Las conclusiones del régimen de vientos de El Musel pondrán sobre la mesa detalles como la fuerza y la dirección del viento, y si se tratan de vientos racheados, éstos últimos muy poco adecuados para la rentabilidad de los parques eólicos.
La decisión definitiva sobre la ubicación de este centro de generación de corriente eléctrica deberá ser tomada antes de que se termine la obra civil del superpuerto, teniendo en cuenta que se aprovecharían los trabajos para ubicar bajo el muelle toda la instalación que necesitan estos enormes generadores.