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Domingo, 4 de junio de 2006
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Ovidio Sánchez, candidato
TAL como estaba previsto, Ovidio Sánchez ha sido elegido candidato a la Presidencia del Principado en los comicios que se celebrarán en la primavera del próximo año. Los órganos nacionales del PP han refrendado la propuesta realizada por el Comité Electoral del PP de Asturias, como ya había ocurrido en otras ocasiones similares. Ovidio Sánchez tendrá un año por delante para confeccionar una candidatura autonómica atractiva, con rostros que inspiren confianza al cuerpo electoral; igualmente, debe pergeñar un programa con las propuestas que piensa llevar a cabo en caso de salir elegido presidente, así como las principales ideas o mensajes que pretende trasmitir a la sociedad. Ovidio Sánchez es un político suficientemente conocido en Asturias -por algo lleva siete años al frente de la oposición-, así que en el tiempo que media hasta las elecciones no necesita tanto hacer popular su imagen, como acertar en levantar una alternativa al actual poder de la izquierda.

Por primera vez en la etapa autonómica, el PP presenta tres veces seguidas al mismo candidato a la Presidencia del Principado. En los comicios del 13 de junio de 1999, el PP asturiano estaba sumido en una grave crisis, tras la escisión del grupo de Sergio Marqués, y ningún dirigente se postuló para encabezar la lista regional, cosa que hizo Ovidio Sánchez convencido de iniciar una carrera de fondo que, dadas las circunstancias, pasaba forzosamente por un primer revés en las urnas. Cuatro años más tarde, el 25 de mayo de 2003, la contienda electoral se presentó más equilibrada y el PP recuperó cuatro escaños de los que había perdido en 1999, al pasar de 15 a 19 diputados. Queda saber si al tercer intento Ovidio Sánchez se convertirá en el líder que recupere la gobernación de Asturias para el PP, asunto que no dependerá sólo de él y de sus competidores, sino del clima político general que haya en España, porque la contienda autonómica no es un compartimento estanco, ajeno al debate nacional.

La primera tarea de Ovidio Sánchez consiste en crear ilusión en sus propias filas, porque el PP es un partido que siempre trabajó en minoría en la política regional y sólo alcanzó la Presidencia del Principado en una ocasión (año 1995) por la división mostrada entre los dos grupos de izquierda, PSOE e IU. Ahora, resulta inimaginable la repetición de un escenario parlamentario parecido, así que el PP tiene que mentalizarse para ganar por mayoría absoluta si quiere abandonar la oposición. Sobre el papel cabe la incorporación al Parlamento de nuevas fuerzas, como la Unión Asturianista de Sergio Marqués y Xuan Xosé Sánchez, pero resulta muy poco realista para el PP jugar a gobernar por la vía de hipotéticas alianzas con grupos que en la actual legislatura no están ni siquiera representados en el Parlamento.

Ilusionar al partido quiere decir unirlo, frente a las veleidades de algunas organizaciones municipales, como la de Oviedo, que intentó en fechas recientes tomar una posición de fuerza en el PP asturiano. El intento de Jaime Reinares, presidente del Comité Electoral de Asturias, de socavar el liderazgo de Ovidio Sánchez, dejando en manos de la dirección nacional su proclamación como candidato, fue oportunamente cortado por la mayoría de miembros de dicho organismo, pero nada permite suponer que desde la organización que encabeza Gabino de Lorenzo no se intenten nuevas maniobras para relativizar la jerarquía de Ovidio. Es preciso que el PP tenga una visión amplia de la región, sin que esté lastrada por los poderes locales. En una comunidad uniprovincial, como la asturiana, son muy importantes los alcaldes, pero la región es algo más que la suma de deseos y proyectos de sus ayuntamientos. Esas ideas deben quedar reflejadas en la composición de la candidatura autonómica, que no puede ser un mero continuismo de la anterior lista porque el grupo parlamentario del PP en la Junta General del Principado ha hecho una oposición lánguida, sin inquietar al Gobierno de coalición, sin presentar alternativas, dando la sensación de haber perdido el pulso al debate político en cuanto se quedó sin la referencia del Gobierno de Aznar, que con sus actuaciones en nuestra región inyectaba ánimo al grupo parlamentario del PP y le suponía un apoyo en todo lo tocante al debate sobre el desarrollo de las infraestructuras viarias, los planes de la minería, etcétera.

Dejando a un lado los aspectos organizativos y la composición de la lista electoral, es importante que en la competencia de las ideas el PP se esmere por elaborar un perfil coherente, del que en muchas ocasiones está carente, lo que le lleva a distorsionar su imagen por la vía de secundar ciegamente propuestas de sindicatos de clase, particularmente de las federaciones mineras, algo que no encuentra equivalencia en lo que hace el PP en ninguna otra región.

En Asturias falta un liderazgo liberal moderado que sirva de polo de atracción para los ciudadanos que no se identifican con el Gobierno de coalición de la izquierda. Hay un amplio sector servicios, mayoritario en la composición del PIB asturiano y en la aportación de empleo, que no tiene el protagonismo que le corresponde en la vida oficial y que podría ver con simpatía un discurso que ponga el énfasis en la economía productiva, en la bajada de tributos, sin apuntarse a demagógicas propuestas de gasto público. Un liderazgo que visualizara la fórmula liberal-conservadora que ha triunfado repetidamente en las dos orillas del Atlántico tras las primeras crisis de petróleo, consistente en más sociedad y menos Administración. La tercera oportunidad de Ovidio Sánchez llega en un momento de especial intensidad en la política española, lo que impide realizar ningún pronóstico. A Ovidio Sánchez se le reprocha su falta de carisma, pero en la política no siempre triunfan las figuras carismáticas, y a veces es más importante aportar flexibilidad, algo que no le falta al candidato del PP.



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