-¿Qué coste tendrá el hotel?
-El coste de edificación asciende a 1.850.000 euros. Luego falta el coste de prototipos.
-¿Participa el CSIC en la financiación?
-Lo pagamos todo nosotros. Nuestra empresa tiene un contrato de investigación privado con el CSIC. No tenemos ninguna ayuda.
-Ni subvención.
-No, hemos solicitado varias al Principado y nos han denegado todas. Es más, diseñamos una pila de hidrógeno -que es nuestra, no la compramos a nadie- y solicitamos una subvención al Ficyt. La rechazaron porque dijeron que no había innovación.
-En definitiva, no cuentan con ninguna ayuda del Principado y ya han denunciado las trabas que les pone el Ayuntamiento. ¿Cómo se sienten?
-Estamos hasta las narices. Cómo nos vamos a sentir si cuando vino el equipo investigador de Madrid teníamos una cita concertada con el concejal de Nuevas Tecnologías, Agustín Iglesias Caunedo, y con el edil José Cuervas-Mons, para explicarles el proyecto. Iglesias Caunedo no fue y el otro sólo nos atendió cinco minutos porque dijo que tenía muchas cosas que hacer... Cómo nos vamos a sentir si el otro día Sopeña afirmó que el edificio lo único que tendrá son paneles solares. Si no te atienden, no te preguntan y no se quieren enterar, pasa esto.
-¿Lo han intentado directamente con el alcalde de la ciudad?
-También. Le hemos solicitado 130 entrevistas por escrito y no nos contestó. No quieren ni recibirnos y, cuando lo hacen ,son cinco minutos.... Menudo concejal de Nuevas Tecnologías es Caunedo, viene a Oviedo un equipo investigador puntero y ni aparece en la reunión.
-Con tantas puertas cerradas, usted ya ha advertido que no desarrollará más proyectos en Oviedo.
-Claro. Ya he estado en Bruselas, nos han llamado porque la Unión Europea ve un proyecto muy importante. Ya estamos haciendo contactos a nivel europeo y fuera de Asturias para irnos. Si alguien no nos quiere, nos vamos. No voy a seguir luchando con el Ayuntamiento, que nos dijo que nadie nos había mandado hacer el hotel aquí.
-¿Quién le dijo eso?
-Cuervas-Mons, luego se dio cuenta de que había metido la pata y aclaró: «Bueno, es que no nos entendemos bien».