El Sporting tuvo un final feliz. La victoria sobre el Racing de Ferrol evita que las dos últimas jornadas vayan a tener trascendencia, pase lo que pase en otros campos, aunque el encuentro de ayer tuvo suspense en la primera parte, con un marcador en contra. Luego, Biagini y Calandria lo solucionaron, aunque el partido no pasará a la historia.
El encuentro tuvo como animador indirecto a Rodado Rodríguez. El recuerdo de Eibar es imborrable para la afición rojiblanca, aunque hayan pasado dos años. En los primeros compases del encuentro, el mallorquín fue el objetivo de las protestas en todas sus decisiones, aunque el juego de los rojiblancos empezó pronto a oscurecer la figura del colegiado.
El Sporting afrontó el encuentro con un 4-1-4-1, con Marcos Landeira en la posición de pivote por delante de la defensa, como respaldo de Míchel y Juan, con Gerardo y Calandria en las bandas, para dejar en el eje del ataque a Biagini, en solitario. Sin embargo, cuando los rojiblancos tenían la posesión del balón, cargaba más el juego por la zona izquierda, con traslado posicional de Calandria a la zona de remate, para dejar pasillo a Juan y Dorado.
El Sporting llevó el control inicial de juego, con un ataque desordenado, ante un rival que se cerraba como podía, con el objetivo de no dejar espacios libres. En el primer cuarto de hora, los gijoneses provocaron diez saques de esquina, en los que se lucían más los zagueros ferrolanos. La polémica no faltó en un desplazamiento de Jonathan a Calandria, aunque la acción pasó inadvertida, excepto para el delantero bonaerense.
El equipo gallego, que viajó en el día, estaba plagado de reservas habituales y el partido era un premio para los que apenas habían jugado durante la temporada. Pero, sin demostrar nada especial, los suplentes trataron de aprovechar la oportunidad.
El Racing marcó su gol en un contraataque, en el que Juanito superó a Dorado y marcó con un tiro ajustado ante la media salida de Roberto. El tanto minó la moral de los rojiblancos, porque a partir de ese momento, el Sporting fue un equipo perdido en el campo, con reiteración en los pases al contrario y sin capacidad para abrir espacios libres en la zaga gallega. El juego gijonés hacía olvidar la presencia de Rodado.
Ciriaco Cano cambió el sistema definitivamente, para trasladar a Calandria al eje del ataque, con Juan en la banda izquierda y Míchel y Marcos Landeira como pivotes. El extremeño racionalizó el equipo, a la vez que hizo calentar a Jeffrey y De Lucas.
El Racing de Ferrol pudo marcar el segundo, pero lo evitó Roberto, en una salida decidida, con la que evitó el tanto que le hubiera quitado el galardón de portero menos goleado de Segunda, lo que asegurará al no jugar más esta temporada.
El partido tuvo una fase bronca, con Juan y Diallio como protagonistas, en un momento en el que el juego era insulso, si bien en los últimos diez minutos antes del descanso empezó a animarse con la participación de Biagini, quien pidió penalti en una entrada de Jonathan en el área gallega. El de Arroyo Seco pudo lograr la igualada a un minuto del descanso, pero su potente remate salió desviado por muy poco.
El segundo tiempo tuvo un inicio de juego con poca tensión, pero todas las iniciativas eran de los gijoneses. Juan ensayó el lanzamiento en dos faltas, en las que se lució Nanni, antes de la entrada de Jeffrey por Dorado. El holandés desplazó a Juanmi al lateral izquierdo.
El encuentro comenzó a aclararse por los rojiblancos en una jugada de Biagini, con centro que intentaba rematar Calandria, acción en la que hubo un desplazamiento de Beranger. Rodado señaló el penalti, lo mismo que pudo no haberlo pitado. En el lanzamiento, Biagini engañó a Nanni y firmó el empate.
El Racing de Ferrol perdió más potencial con la expulsión de Baha, al dar un codazo a Jorge, acción que vio el asistente. Con superioridad numérica, el Sporting tuvo más mando. Míchel, en una posición más adecuada a sus condiciones, se imponía, con un buen trabajo del juvenil Marcos Landeira, pareja que necesita confianza para consolidarse a corto plazo.
Llegó el segundo, en una jugada de Juan, con centro pasado que remató Biagini. La permanencia parecía más segura, después del suspense del primer tiempo. El delantero de Arroyo Seco había asumido una mayor participación en el juego y marcó las diferencias en esta fase del partido.
El conjunto gallego adelantó las líneas, pero con escasas opciones ofensivas, ya que el encuentro se había convertido en tranquilo para el Sporting, que era más ambicioso. Ciriaco Cano dio entrada a De Lucas en la banda izquierda, aunque el ilicitano buscó su participación con desplazamientos al centro del campo, que es su sitio más natural.
Calandria no quería despedirse sin su gol. Marcó en un saque de falta, pero fue anulado por fuera de juego. Sin embargo, en un trallazo desde fuera del área, en un contraataque, dejó sentenciado un partido que acabó en aplausos para Isma, en su regreso a El Molinón, y para el Sporting, por la permanencia, lo que hizo olvidar el juego anodino del primer tiempo. Para Rodado hubo despedida con bronca, que se repetirá cada vez que vuelva a El Molinón, por el imborrable recuerdo de Eibar.
Lo peor ya pasó. Ahora sólo quedan dos jornadas de trámite antes del descanso tan esperado.