elcomerciodigital.com
Domingo, 4 de junio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES


Bodas
Vuelos baratos
Comuniones y bautizos
Ofertas Caribe
Alquiler de coches
Música MP3
Moda
Tarot
Dietas
Películas DVD
PC portátil
Mundial fútbol
Hoteles
Fórmula 1
Idiomas
Pilates





El Comercio
Canal 10 TV
El Comercio Digital
La Voz de Avilés

Tarifas en formato PDF


ACTUALIDAD
GIJÓN
De Poniente al mundo
El acuario abrirá sus puertas al público el sábado. Desde allí, los visitantes podrán hacer un original viaje recorriendo todos los mares del planeta Pingüinos y tiburones serán las principales atracciones del equipamiento
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

En sólo cinco días, los gijoneses tendrán en Poniente un mundo de posibilidades. Marinas, eso sí. El acuario abrirá sus puertas el próximo sábado, 10 de junio, y comenzará la aventura de los miles de animales de cientos de especies que llenan sus tanques y peceras. No estarán todavía todos los que vivirán finalmente en Poniente, pero sí la mayoría. Durante la semana pasada han seguido llegando ejemplares, y aún en los próximos días se continuarán recibiendo. También se ultiman los traslados de aquellos que estaban en cuarentena.

Y todo para que los 300.000 visitantes que se esperan el primer año den en algo más de una hora una particular vuelta al mundo a través de sus mares. Diez euros por partir de Asturias, navegar sus ríos, llegar al Cantábrico y seguir por el Atlántico, disfrutar del Caribe, del Indopacífico, el Mar Rojo, el Atlántico Sur, los mares subtropicales y volver a puerto. Asturiano, claro. Y todo en un equipamiento en el que se han invertido 12,2 millones de euros (aunque la cifra podría no ser definitiva), que podrá recibir hasta 3.000 personas en un día y que, de momento, hará jornadas intensivas.

Aunque el acuario no dispondrá de guías, todas las zonas estarán indicadas, con fotos de los peces y explicaciones de sus características. Además, los visitantes podrán ayudarse de un tríptico con toda la información. Sólo habrá que seguir el pasillo. La primera parada será el río cantábrico. Diez acuarios entre un paisaje de montañas mostrarán salmones, anguilas, truchas y esturiones. Ahí estarán las nutrias, uno de los principales reclamos. El río asturiano es la zona en la que se trasladaron los peces más tarde y, sin duda, una de las partes más llamativas y espectaculares del equipamiento.

La zona 'toca-toca'

Del río al mar. El Cantábrico ofrecerá la única zona en la que se podrán tocar algunas de las especies. Será el 'toca-toca', con vieiras, lapas, rayas, estrellas y erizos, entre otros. Pero habrá mucho más: julias, salmonetes, rodaballos, sepias, moluscos, crustáceos. De lo conocido a lo sorprendente, porque no faltarán las liebres y los pepinos de mar. El mar Cantábrico ofrece uno de los dos puntos (junto con el río asturiano) con miradores. Será posible contemplar las nutrias y las rayas con la cabeza casi dentro del agua.

Del Cantábrico al Atlántico y con ello a las langostas, los centollos, los percebes, las medusas, los pulpos, las caballas, los arenques y sargos. Un túnel lleva mar adentro para llegar hasta los bancos de peces migratorios. Y aquí, la primera vista del tanque central y los tiburones. A lo largo de todo el recorrido se les podrá observar desde casi una decena de perspectivas situadas a distintos niveles.

Pero antes de llegar a la siguiente está el Caribe, sus manglares y su colorido. Y el cangrejo, las gorgonias, el pez roncador y la morena verde. Y un cambio de temperatura espectacular, para saltar al frío polar, pasar el Cabo de Hornos y llegar a otras de las estrellas del acuario: los pingüinos de Magallanes. Tras ellos, el Indopacífico, la Polinesia y los peces payaso, las anémonas, los peces cirujano, los caballitos de mar, las damiselas, el pez emperador. Y de allí a los arrecifes de coral. En total, seis tanques con casi 40 especies distintas cada uno de ellos.

Los visitantes llegarán en este punto al Mar Rojo. Los colores de las paredes marcan también los cambios de zona. Y llega el turno del venenoso pez escorpión o cabeza de león, grande y pequeño. De los invertebrados que requieren mil cuidados, los peces aguja, a murciélagos y peces pipa. Con una playa en la que rompen olas cada minuto. Y que da paso a lo más esperado: la vista principal del tanque de los tiburones. Es el observatorio submarino, el 'oceanario'. Ahí están los dos tiburones grises, el nodriza, las musolas, los alitanes y los dos tiburones toro, de más de dos metros y medio y 150 kilos de peso. Los visitantes podrán sentarse en las gradas para observar con detenimiento a estos depredadores, pero también a las especies que conviven con ellos en los océanos, como las tortugas verde y boba y a algunas de las que ya se han observado en zonas anteriores. Será la pieza clave en los objetivos didácticos del acuario.

Y aquí empieza el regreso. Por el Atlántico Sur, el cabo de Buena Esperanza y el Índico, los mares subtropicales y Canarias. Allí están los meros, congrios, besugos, bogavantes y pez trompeta, las morenas y el rascacio. Y unos cuantos kilómetros más, para regresar a puerto asturiano, donde los faros iluminan las últimas especies del recorrido.

En total, una hora y cuarto aproximadamente, sin tener en cuenta cosas como la exposición permanente que pretende tener el acuario o la tienda y el restaurante. Y ya fuera, la zona de recuperación de mamíferos marinos y el observatorio de aves. Más de 2.000 metros cuadrados y una vuelta al mundo.



Vocento