elcomerciodigital.com
Lunes, 5 de junio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES


ECONOMÍA
ALFONSO AUSÍN PRESIDENTE DE BIONOR
«No hay ningún millonario que no quiera montar su propia fábrica de biodiésel»
«Hay reservas de crudo para los próximos 40 años, pero están en lugares con extracción difícil y poco rentable» «Apuesto por un modelo energético nuclear, sin prejuicios»
REFLEXIVO. Alfonso Ausín, presidente de Bionor, en la terraza de su oficina en Bilbao. / MAITE BARTOLOMÉ
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

El encarecimiento continuo del barril del crudo y la amenaza de nuevas subidas -tras el decreto de nacionalización de los hidrocarburos impuesto por Evo Morales en Bolivia- ha convertido al biodiésel en la alternativa más seria al petroleo. Las empresas interesadas en controlar la fabricación de biocarburantes se multiplican por todo el globo. En Asturias, varias compañías han tomado posiciones en el sector: Ingemas liderará un 'macro-proyecto' en Venezuela, mientras que existen siete empresas interesadas en la planta de biodiésel que se construirá en El Musel. Alfonso Ausín (Bilbao, 1945) presidente de Bionor -la mayor compañía de fabricación de biodiésel de España- analiza para EL COMERCIO este nuevo fenómeno empresarial.

-El sector de los biocarburantes se ha convertido en un 'caramelo' para muchos empresarios españoles. En Asturias ya existen varias compañías que se han posicionado al respecto.

-El biodiésel está de moda. Es un sector emergente, que está ahora en plena ebullición. No hay ningún millonario que no quiera montar su propia fábrica de biocarburantes. Este fenómeno no sólo se da en Asturias o en España; se trata de un movimiento empresarial que llega hasta Brasil o Argentina.

-Mayor competencia para ustedes...

-Sí, pero nosotros contamos con la gran ventaja de ser los pioneros en introducir el producto en España. Cuando fabricamos el primer litro de biodiésel no había ley que permitiera venderlo (risas). Hay mayor competencia, pero el tiempo dirá cuáles de los proyectos que se anuncian estos días se convertirán, finalmente, en una realidad empresarial o se quedarán tan sólo en sueños. Nuestro sector es difícil, con una venta complicada y que necesita grandes inversiones en materia logística.

-Además del encarecimiento del petróleo, el Protocolo de Kioto juega a favor de las empresas fabricantes de biodiésel.

-Sí, el Protocolo de Kioto es el que dinamiza esta actividad para disminuir los gases contaminantes, evitar la lluvia ácida y favorecer la capa de ozono. El objetivo es que en 2010 todos los países que lo han suscrito alcancen el 5,75% de consumo anual de biocarburantes. La UE ha puesto medios para que se cumplan estas medidas. En España, el Estado ayuda a las empresas fabricantes de biodiésel a través de la destasación fiscal: mientras que los hidrocarburos fósiles tienen un impuesto, el biodiésel está exento.

-El decreto de nacionalización de los hidrocarburos impuesto por Evo Morales, ¿encarecerá todavía más el barril de crudo?

-El precio seguirá con su curva ascendente. La ubicación de las reservas de petroleo jugará un papel decisivo en el valor final del barril de crudo. Hay reservas de petróleo para 40 años, pero una cosa son las toneladas que quedan y otra si esas toneladas disponibles son rentables a la hora de su extracción. En Arabia Saudí, extraer un barril (sin transporte, ni refino) cuesta 1,5 dólares. Si ese mismo petróleo se extrae en alta mar o en zonas orográficamente difíciles, que es donde están las reservas, su precio se disparará. Y si a estos costes le sumas 'un Evo', que quiera su parte del pastel, el producto será más caro.

-¿El modelo energético actual está obsoleto?

-Está claro que hay que revisarlo. Hay aspectos resbaladizos y delicados que debemos corregir. Es necesario apostar por un modelo energético nuclear, olvidando cualquier tipo de prejuicio. Esta energía es la única alternativa contundente al petróleo, porque las energías renovables, como la eólica, son débiles en cuanto a abastecimiento. En Francia, la energía nuclear es mayoritaria. Si no queremos renunciar a tener un frigorífico o un coche, habrá que estudiar todas las alternativas posibles, sin ideas preconcebidas.

-¿Y cree que hay suficiente sensibilización entre los conductores para apostar por el biodiésel?

-La decisión de compra parte siempre del bolsillo, no de una conciencia ecológica. El conductor busca buen precio, no ayudar al Medio Ambiente. Si en algún momento el biodiésel se despega del precio de su rival, se hace mucho más barato que el diésel convencional, todos los conductores apostarán por el biocarburante. Hasta el momento, ambos tienen un precio similar.

-En los países nórdicos el bioetanol tiene más tirón que el biodiésel. Explíque las diferencias.

-El bioetanol sustituye o complementa a la gasolina y el biodiésel hace lo mismo con el diésel. Mientras que el primero se fabrica con azúcares, como el procedente del maíz, el segundo procede de aceites. El bioetanol está destinado a los motores de gasolina y el biodiésel a la maquinaria diésel.

-Bionor cuenta con tres gasolineras de biodiésel en Asturias. ¿Estudia aumentar su presencia en nuestra región?

-Tenemos una presencia testimonial en Asturias. Y, de momento, no tenemos ningún proyecto en cartera. El Principado está lejos de nuestra planta de producción, lo que acarrea unos costes logísticos bastante elevados.

-¿Cuáles son sus nuevos proyectos?

-La semana que viene inauguraremos una planta de 150.000 toneladas de producción, en un puerto español. No será en El Musel. Además, estrenaremos nuestra segunda planta en Brescia. BIODIÉSEL

CLIENTES

MERCADO



Vocento