Se trata, según fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, de la mayor condena solicitada hasta ahora en España por exceso de velocidad.
En su escrito de acusación la Fiscalía explica que la distancia que el vehículo recorrería antes de poder ser detenido por su conductor sería de entre 429 y 474 metros. "A esa velocidad, y ante cualquier contingencia de tráfico, la distancia que el vehículo recorrería antes de poder ser detenido por su conductor sería de 429,76 y 474,98 metros, con el peligro que eso representaría frente a otros usuarios de la vía (había adelantado a esa velocidad a varios camiones), así como a él mismo y a su acompañante, M.G.P", concluye el escrito.
El vehículo, propiedad de la empresa asturiana Tartiere Auto S.A. fue detenido por la Guardia Civil tras comprobar por el cinemómetro que circulaba a 260 kilómetros por hora.
El Juzgado de Instrucción Número 2 que lleva el caso le retiró de forma cautelar el permiso de conducir, por entender que su acción podía ser constitutiva de delito.