elcomerciodigital.com
Martes, 6 de junio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES


SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
Cultura califica de «inadmisibles las condiciones» para adquirir el Tabularium
Migoya asegura que la familia Manzanares «quiere decidir la ubicación, la gestión y el discurso expositivo, incluso mantener un tiempo la titularidad» después del traspaso
Cultura califica de «inadmisibles las condiciones» para adquirir el Tabularium
TABULARIUM. Vista parcial del museo que Manzanares creó en su domicilio de Oviedo. / E. C.
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

A tres años de la muerte de Joaquín Manzanares y tras varias negociaciones infructuosas, su mayor legado, la colección arqueológica Tabularium Artis Asturiensis, sigue sin tener un futuro cierto. Ayer mismo, la consejera de Cultura, Comunicación Social y Turismo, Ana Rosa Migoya, aseguraba que el traspaso de las manos privadas en las que siempre ha estado a las públicas, en las que todo el Parlamento quiere que esté, es aún inimaginable ya que, según dijo, «las condiciones de la familia Manzanares son inasumibles»

Se refería Migoya a que los herederos del que fuera cronista oficial de Asturias «quieren decidir sobre la ubicación, la gestión y el discurso expositivo del fondo arqueológico, incluso después del traspaso, algo que tendría hasta un difícil encaje desde el punto de vista jurídico. Si el Principado adquiere un bien tiene que asumir todas sus competencias».

Hablaba así la consejera, bajo los altavoces de la Junta General del Principado y lo hacía para contestar las preguntas del diputado popular Rodrigo Grossi Fernández, quien se interesaba por la situación actual de las negociaciones y, más allá de éstas, interrogaba a Migoya sobre si tal situación «responde al mandato aprobado por el pleno de la Junta».

Sorpresa en la familia

Al otro lado se encuentra la familia de Manzanares. Su hijo Francisco José, en el que todos han delegado la capacidad negociadora, se sentía, una vez más, totalmente sorprendido por las declaraciones de la consejera de Cultura.

«Nadie ha hablado de vender nada», dijo a EL COMERCIO. «En estos momentos, estamos esperando respuesta del Principado, y la esperamos no desde ayer, sino desde hace siete meses. Sin embargo, no ha habido ninguna demanda económica, por tanto hablar de condiciones de adquisición está totalmente fuera de lugar en este momento».

No parece opinar lo mismo Ana Rosa Migoya que ayer, entre un discurso pesimista sobre las posibilidades de llegar a acuerdos, advirtió que sí hay un elemento, en el que se pueden llegar a encontrar las posturas de las partes y ese es, precisamente, el económico. Al comentar las condiciones que la familia ponía para trasladar de manos la colección arqueológica explicó que de todas las cuestiones que hacen difícil la negociación «la monetaria es la que nos parece más fácil de asumir. Es más, en ese sentido, sí podríamos llegar a entendernos».

Una puerta abierta

Pese a lo encontrado de las posturas, que parecen responder a diferentes negociaciones, la consejera de Cultura consideró «que no hay nada descartado» y mostró su confianza en que surja una posición «más racional por parte de los herederos» para mantener la voluntad de cumplir con el objetivo de institucionalizar el Tabularium.

Joaquín Manzanares fundó en 1947 el Tabularium Artis Asturiensis como una institución privada para el estudio del arte y la arqueología de Asturias. Con el tiempo, los expertos empezaron a calificarlo como uno de los mejores museos particulares de España en su género. Aseguran que es absolutamente «indispensable para comprender la cultura asturiana de nuestro pasado más remoto».

El Tabularium Artis Asturiensis es hoy un copioso número de piezas de diversa índole, arqueológicas y artísticas, recogidas, compradas y, en ocasiones, restauradas por el coleccionista, que logró dejar tras de sí un valiosísimo archivo, de textos y gráfico, de los lugares y materiales estudiados en el conjunto.

Por unos y otros pasa irremediablemente el tiempo y es necesario un mantenimiento. No en balde, Manzanares hijo, recuerda que «conservar esta colección no es, precisamente, gratis»

Ahora todo ese material está en la que fue residencia de Joaquín Manzanares, en Oviedo, y allí permanece esperando las decisiones de políticos y herederos.



Vocento