La Audiencia Provincial de Madrid ordenó recluir en un psiquiátrico, por un máximo de 25 años, a Noelia de Mingo, la doctora que el 3 de abril de 2002 mató a cuchilladas a un médico, un paciente y un visitante en la Fundación Jiménez Díaz e hirió a otras siete personas. El tribunal, no obstante, absolvió a De Mingo de los cargos de asesinato, al considerar que cometió la matanza bajo «enajenación mental», aunque estimó responsable civil al hospital en que trabajaba y en el que sucedieron los hechos, ya que los responsables del centro desoyeron las advertencias sobre el estado mental de la médica.