A sólo 24 horas de comenzar el campeonato, el planeta está más mundial que nunca. El fútbol lo invade todo, su omnipresencia es sagrada y bestial, y en el gran balón de Babel, miles de lenguas dicen lo mismo: Alemania, mañana, a las seis. Fiesta. «El fútbol es como un esperanto exitoso -lanza Roberto Fontanarrosa-. No importa dónde te encuentres, siempre genera comunicación». El escritor y humorista, que ha publicado dos libros sobre este deporte, es una prueba viviente de que el balompié da juego a la cultura. Y no es el único que lo demuestra.