-¿Se enoja cuando falla esas ocasiones?
-Sí. Me cabreo hasta cuando pierdo al fútbol-tenis. Mucho. Y me meto en el autocar y no hablo con nadie. Y el que me gasta una broma le mandó a la mierda. Los compañeros me pican y me buscan porque saben que cuando pierdo, aunque sea en una pachanga, me enfado mucho. Le doy muchas vueltas a las cosas, pero al final me doy cuenta que lo mejor es pensar en el siguiente partido para arreglar con goles las ocasiones que fallé.
-¿Le provoca vértigo jugar contra los mejores?
-No. Ganas. Muchas ganas porque todavía no he podido debutar con el Atlético en competición europea. Ha sido una suerte poder jugar la Eurocopa hace dos años, un torneo en el que debes demostrar que puedes estar a ese nivel. Porque lo he pasado mal. Se hace muy duro y pesado ese año que hay entre el Mundial y la Eurocopa viendo a los equipos jugar mientras estás en casa o lo sigues por televisión. Sólo deseaba que llegase el verano para jugar con la selección.
Ánimo de revancha
-¿Cómo se imagina un Mundial?
-Como aficionado lo he vivido intensamente a través de la televisión, sufriendo como el que más y hasta empujando los balones. Recuerdo con un cabreo impresionante la última eliminación inmerecida en Corea. Hay mucho ánimo de revancha y muchas ganas de demostrar que España no pasa de cuartos sólo por su culpa, sino por cosas ajenas. Creo que este puede ser el año.
-¿Qué aprendió del palo de la Eurocopa de Portugal?
-Sobre todo que en torneos de este nivel lo puedes estar haciendo bien y un mal día te deja fuera. En la liguilla hay un margen de error, después no. En los cruces no importa quien tengas enfrente Brasil u otra selección. No puedes fallar. Lo que aprendí fue que no puedes relajarte un solo instante. Nos relajamos después de las buenas críticas tras el primer partido y lo pagamos caro.
-Ha tenido que aprender rápido en la selección.
-Porque hay más exigencia. Este no es un equipo diseñado para el futuro. Importa el presente y los que hemos llegado con 18 o 19 años hemos tenido que adaptarnos al ritmo de la alta competición sin margen de tiempo para el aprendizaje. Por suerte después del partido de Bélgica he marcado siete goles y todo marcha mejor. Ese encuentro me vino muy bien porque estaba algo bajo de moral y lo pasé mal.
-¿Cómo fue esta etapa?
-Dura y difícil. Al principio me vi superado por la situación. Te das cuenta de muchas cosas. Cuando debuté todo eran halagos y muy bonito, hasta que llegaron las primeras críticas exigiendo el nivel que esperaban de mí. Con el tiempo he aprendido que las críticas son buenas, que es difícil sobrellevarlo, pero ahora reconozco que muchas me han servido.
-También las críticas las marcan las urgencias.
-Es lógico. Hay una urgencia para que España haga algo importante en un Mundial o en una Eurocopa. Y siempre salen nombres de jugadores en la Prensa para que sean el revulsivo y lleven a la selección más allá de los cuartos.
-¿Pesa más el «9» de la selección que el del Atlético?
-No. Son diferentes. En el Atlético prácticamente lo tengo todo aprendido y con la selección sigo progresando.
-¿Cuál es su objetivo?
-Es común al del resto. Si lo logramos, aunque sea más complicado, será más sencillo para nosotros porque nos habremos quitado un peso de encima.
Madurar rápido
-En qué nivel de madurez se encuentra?
-Me ha tocado madurar muy pronto. A golpes por momentos. Vivir en mi club es vivir más del pasado. He tenido la mala suerte de haber llegado en una época en la que el presente no es la realidad de lo que es el club y eso se paga cada domingo. Estoy contento porque tengo 22 años y me tratan como si llevase ocho o diez en el fútbol cuando realmente sólo llevo cuatro en Primera. Seguiré madurando y seguiré aprendiendo cosas que no sé, aunque quizás no queden muchas.
-¿Tiene heridas de guerra?
-No. Las tengo superadas. Me hicieron mucho daño las primeras críticas, pero ya las tengo superadas.
-¿Qué debe mejorar en ahora?
-Adaptarme al sistema que quiere Luis. Aquí juego más de nueve que en mi equipo y acostumbrarme cuanto antes a la forma de jugar que tiene el equipo para aprovechar mi velocidad. Tengo que dosificarme porque al final del primer amistoso estaba muy cansado.
-¿Cómo ha visto a Raúl?
-Con mucha hambre porque lleva mucho tiempo sin ganar nada con el Real Madrid y cuando más se le critica es cuando aparece.