Tranquilo y pausado, Carlos Prieto, gerente del Hospital de Cruz Roja de Gijón no pierde la sonrisa mientras confiesa haberlo pasado «muy mal» cuando la organización no gubernamental anunció su intención de abandonar la gestión de los centros sanitarios. Ahora prefiere pasar página y concentrarse en nuevos proyectos: la ampliación del área quirúrgica y la informatización de este hospital, que actúa como balón de oxígeno del sistema sanitario. Carlos Prieto lleva las riendas de este peculiar centro desde hace casi tres lustros (llegó en 1992, «con la idea de estar sólo un año») y no ceja en su empeño porque Cruz Roja tenga voz propia en la sanidad local.