ANTEAYER acabé el día preocupado por varios motivos. El primero porque había que encontrar el sitio adecuado para colocar la tumbona al sol y eso no es fácil. Después, porque era la primera jornada del Mundial, con todo lo que eso representa, pero sobre todo acabé muy preocupado por los michelines de Ronaldo, porque además es peligroso preguntar por ellos. ¿Miren que nos ha salido descarado este chico! y todo porque el presidente de Brasil se interesó por esas argollas adiposas que el delantero parece tener, pero que no quiere reconocer, y que el pueblo llano conoce como una simple curva de la felicidad.