El sarcasmo inglés, su gusto por fustigar al ajeno, se retrata en mil secuencias. La televisión emite estos días una parodia del seleccionador nacional de fútbol, Sven Goran Erikson, de cháchara con Beckham en la sauna, como dos calzonazos sometidos a sus mujeres, Nancy dell'Ollio y la inefable Victoria. En Silverstone, catedral de la Fórmula-1, la sátira se empleó a fondo con Michael Schumacher a cuenta de su parada técnica en Mónaco. «Schumi, mi abuela sabe aparcar mejor que tú», proclamaba una pancarta en la tribuna. «Michael, aquí hay plazas de aparcamiento gratis», decía otra.