elcomerciodigital.com
Lunes, 12 de junio de 2006
 Webmail     Alertas    Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
FÚTBOL
 Actualizado: 2.13 a.m.
 
EDICIÓN IMPRESA
 
PARADA. Van Nystelrroy intenta el remate ante la salida del guardameta serbio Jevric. / REUTERS
SERBIA Y M. GRUPO C HOLANDA
En el mismo sitio y a la misma hora que España debutará pasado mañana en el Mundial, en el Zentralstadion de Leipzig, Holanda sacó adelante un complicadísimo partido ante Serbia y el campeonato disfrutó de un jugador que está llamado a ser una de sus grandes estrellas. Se llama Arjen y se apellida Robben. Tiene 22 años y es mas alto de lo que parece; 180 centímetros le separan del suelo, pero sobre todo es un futbolista especial, de los que ya quedan pocos por la posición que defiende con orgullo.
 
De los 32 seleccionadores presentes en la fase final de Alemania 2006, Van Basten es, con trece partidos, el que presenta la mejor serie sin derrotas en partidos de competición oficial. Luis Aragonés podría igualar este registro pasado mañana ante Ucrania. Los terceros en discordia son el francés Raymond Domenec y el croata Zlatko Kranjcar, cuyas series se extienden, de momento, hasta los diez partidos.
Sin necesidad de forzar la máquina y liderada todavía por el veterano Figo, que a sus 34 años parece haber rejuvenecido en el Inter, Portugal hizo buenos los pronósticos y superó a Angola en un decepcionante duelo con connotaciones de derbi, que dividió corazones y paralizó el país africano.
SI se pregunta por nombres del Mundial, de forma informática salen siempre los mismos: Ronaldo, Ronaldinho, Beckham, Zidane, Raúl... Villa, pero el campeonato que se está celebrando en doce prados alemanes, especialmente acondicionados para el fútbol, también tiene otros nombres, menos conocidos, pero más originales.
Marcador engañoso el que se registró en la confrontación entre México e Irán. Fue ese clásico partido entre tenistas, en el que ambos llegan igualados al final de los juegos y en el desenlace siempre gana el mismo. ¿Causa? El salto de calidad, de oficio, de picardía, también fuera del terreno de juego, porque La Volpe supo cambiar en el momento oportuno y mover mejor a sus peones, meter en el campo a Zinha y cambiar el signo del encuentro, que había sido una 'ful' en la primera mitad.
 
Otros titulares

Vocento