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Lunes, 12 de junio de 2006
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MOTOR
 Actualizado: 2.14 a.m.
 
EDICIÓN IMPRESA
 
DE PRINCIPIO A FIN. Fernando Alonso, que salió desde la 'pole', dominó toda la carrera en el circuito de Silverstone. / AP PHOTO
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El termómetro suelen ser los espectadores neutrales, los que observan sin pasión, análisis quirúrgico, de profesional sin sentimientos. Cualquier sala de prensa de cualquier deporte puede servir para auscultar sensaciones. Rondaba la vuelta 54 del Gran Premio de Silverstone, Alonso enchufado a su quinta victoria de ocho posibles en un año extraordinario, Schumacher detrás con la lengua fuera, sin posibilidad de recortar, y más al fondo Raikkonen, proclamando su rendición para pelear por el título. Así que entre el bullicio de la estancia, bólidos rompiendo el umbral del dolor, decibelios en estampida, un periodista italiano soltó la pregunta. «¿A qué hora es el partido entre Serbia y Holanda?». «No sé, pero va a empezar la final de Roland Garros», respondió su interlocutor.
 
Fernando Alonso no dejó nada a sus rivales en el circuito de Silverstone. Se llevó la 'pole position', la vuelta rápida en carrera y la victoria.
Tras cuatro circuitos europeos, el Mundial de Fórmula-1 se traslada a América con la disputa de los grandes premios de Canadá y Estados Unidos. El circuito de Montreal será la primera prueba a disputar en la minigira por el continente americano el próximo 25 de junio. Alonso buscará subirse al podio por primera vez en el circuito canadiense y romper su mala racha en un trazado en el que el año pasado se estrelló contra el muro y no pudo finalizar una prueba que lideraba. Kimi Raikkonen ganó la carrera y Michael Schumacher y Rubens Barrichello acabaron segundo y tercero.
Las secuencias consecutivas de victorias (3), 'poles' (4) y podios (14) no puede desembocar en otra cosa que no sea el segundo título mundial consecutivo. Fernando Alonso cuenta con 23 puntos de ventaja sobre Schumacher y 41 sobre Raikkonen, antes de iniciarse el periplo americano, donde el español tiene dos espinas que sacarse, las de Canadá y Estados Unidos, ya que nunca ha subido al podio en estas carreras.
Flavio Briatore decide la estrategia de la fiesta. Él establece el protagonista azul de cada gran premio, el integrante de Renault que al día siguiente saldrá en los periódicos como destinatario de los parabienes del equipo. Ayer se vio a Fernando Alonso en el podio con Remy Taffin, su ingeniero de motor. Le roció con champán, le hizo subir al cajón, a salir en la foto con Raikkonen y Schumacher. El caso es transmitir buenas vibraciones, que no se vean los intereses, sino el perfil humano. Pocas maniobras quedan a la improvisación en el milimetrado mundo de la F-1.
 
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