Pulide vivió ayer la 23 edición de su tradicional jira, una de las más concurridas de los últimos años. En una jornada con tantas citas deportivas como la de ayer, con Alonso triunfando en Silverstone, Nadal ganando su segundo Roland Garros y el Mundial de Fútbol en sus primeros compases, los transistores se convirtieron en los grandes protagonistas del día, con el permiso del buen tiempo.
La cita comenzó temprano. A las once de la mañana, las carrozas y caballos partieron desde El Cuadro rumbo a Pulide, donde tuvo lugar su agrupamiento antes de enfilar el último tramo hasta la sierra. Una vez arriba, la misa de campaña se celebró con un telón de fondo envidiable, con unas espectaculares vistas de toda la comarca. A continuación tuvo lugar la actuación de los grupos de baile de la Fundación Municipal de Castrillón, el Grupo Espolín de Pillarno, Maura-Xeva de Miranda y el Grupo de Gaitas de Urriello.
Pero a esa hora, ya eran muchos los que habían optado por buscar un buen sitio a la sombra donde degustar sus viandas. La organización preparó más de 400 kilos de costillas que hicieron las delicias de los romeros, algunos de los cuales improvisaron su propio salón de casa sobre el prado. Antonio Lobato se convirtió en comensal inesperado de más de una comida a través de los televisores portátiles, y la fiesta deportiva se sumó a la tradicional hasta bien entrada la noche.