Según informaron hoy fuentes policiales, la víctima contrató a su agresor para ayudarle en las labores de carga y descarga de electrodomésticos tras ver un anuncio de un periódico en el que se ofrecía para trabajar y decía ser "responsable y trabajador".
Tras una entrevista preliminar ambos acordaron que el joven empezaría a trabajar el 2 junio a las 10:00 horas, una jornada que transcurrió sin que se produjera ningún incidente.
Después de realizar una de las últimas entregas, el repartidor cobró 2.500 euros y los guardó en uno de los bolsillos con cremallera de su chaqueta, que dejó en uno de los asientos de la furgoneta, aparcada en la calle Río Sella.
El repartidor identificó a su agresor entre las fotografías que le mostraron en dependencias policiales y el joven, al que se atribuyen varios robos con fuerza, fue arrestado seis días después.