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Martes, 13 de junio de 2006
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FÚTBOL
 Actualizado: 2.20 a.m.
 
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ARENGA. Luis Aragonés reunió a sus jugadores en el centro del campo antes de iniciar el entrenamiento de ayer para hablar sobre el partido de Ucrania. / EFE
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A dos días del debut, España ya tiene equipo titular. En el Sportcentrum de Kaiserau se ha acabado el tiempo de las especulaciones y los debates respecto al once inicial que saldrá mañana al campo en Leipzig. Luis Aragonés no ha querido ocultar sus cartas y en el entrenamiento de ayer, celebrado a puerta cerrada a las tres de la tarde y confirmó lo que ya había dejado ver en el partidillo del domingo. El seleccionador suele comentar que, antes de cualquier partido, él siempre tiene muy claro cuál es el traje que va a llevar, aunque, eso sí, hasta última hora puede tener alguna duda con la corbata. O de rayas o de lunares.
 
Iker Casillas, que ya dice sentir «el cosquilleo» previo a las grandes citas, fue muy sincero ayer al reconocer su total desconocimiento de la selección de Ucrania. «La verdad es que no tengo ni idea. Todavía no les hemos visto en ningún vídeo y lo único que recuerdo de ellos son algunas cosas de hace dos años, cuando nos enfrentamos en la fase de clasificación para la Eurocopa», dijo el guardameta madridista, que ayer acudió junto a David Albelda y a Antonio López a la asfixiante zona de prensa que ha montado la RFEF en Kaiserau.
ANDREI VORONIN DELANTERO DE UCRANIA
Se llama Andrei Voronin, es ucraniano y juega de delantero, por lo que parece destinado a triunfar. No ha conseguido ni el 'Balón de Oro' ni la Liga de Campeones, con su larga melena tampoco tiene la elegancia del icono Shevchenko, pero desde el Bayer Leverkusen emerge con fuerza. A sus 26 años, Voronin ha sido fundamental en la extraordinaria trayectoria de su selección hacia el Mundial. Rápido, desbordante, con mucha movilidad y acostumbrado a los campos alemanes, es el complemento ideal para Shevchenko y un tipo muy a vigilar, sobre todo en los contragolpes. «Como todas las estrellas, 'Sheva' desempeña un papel esencial, pero hemos visto que el equipo es fuerte y tiene alternativas para apañárselas sin él», sentenció el técnico Blokhin tras el fundamental triunfo ante Dinamarca que abrió a Ucrania las puertas de su primer Mundial. Ese día, el 30 de marzo de 2005, Voronin asumió el rol de salvador al marcar el único gol del partido.
SÍ, como lo leen. Hoy comienza el auténtico, verdadero y genuino Mundial de fútbol. Lo visto hasta ahora no tiene nada que ver con lo que se avecina y no porque mañana se inicie la aventura de España. Todos los partidos que se han jugado desde el pasado viernes en Alemania no pasan de ser 'pachangas entre amigos', unos más íntimos y otros que no pasan de la categoría de conocidos, pero, al fin y al cabo, de amigos.
«Hacia Potsdam bajo los robles», escribió en un poema Bertolt Brecht durante su primera residencia berlinesa, de la que partiría al exilio por la persecución nazi. Y en medio de un inmenso bosque, con vistas al grandioso lago Templiner, se refugia Ucrania y esconde las armas que empleará ante España mañana en Leipzig. Hay que atravesar una carretera serpenteada y sombría, rodeada de robustas hayas y robles, hasta llegar al Hotel Seminaris, residencia de la tropa de Oleg Blokhin en el Mundial. Es un remanso de paz, de frescura, un lugar idílico para el descanso, moderno pero no de gran lujo. Una gran pancarta de la Federación de Ucrania presume de quién vive ahora allí. El conjunto está situado a unos cinco kilómetros de Potsdam, la célebre ciudad asiento de suntuosos palacios y parques de los reyes de Prusia, sede de la histórica conferencia alidada tras la Segunda Guerra Mundial y, desde 1991, Patrimonio Cultural de la Humanidad.
 
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