La primera subasta es la que históricamente registra las cotizaciones más altas. Los barcos intentan aprovechar la primera marea para conseguir unos precios que compensen el largo desplazamiento que hay que efectuar hasta las Azores para salir al encuentro de los túnidos.
No obstante, la oferta de bonito en las pescaderías desde hace meses, con venta de piezas procedentes de Canarias o, en general, de latitudes más cálidas, perjudica la expectativa económica de los pescadores, ya que ni siquiera las primeras capturas constituyen la esperada novedad de antaño para el consumidor.
Durante el mes de junio, los precios medios en las rulas asturianas se sitúan en torno a los cinco euros, mientras que a partir de julio bajan hasta los tres euros, aproximadamente.
En cualquier caso, las pescaderías suelen pujar alto los primeros días de subastas para ofrecer a su clientela las mejores piezas de bonito del Cantábrico.