El Ayuntamiento de Ribadesella estudia la posible implantación del servicio de grúa y zona azul en el casco urbano de la villa para optimizar las escasas plazas de aparcamiento existentes y conseguir una mejor ordenación del tráfico. Según desveló ayer el alcalde, el popular José Miranda, se trata de dos «medidas disuasorias» que actualmente se encuentran en fase de estudio. La primera de las experiencias se remonta a la Fiesta de las Piraguas del año pasado, en la que, por primera vez, el Ayuntamiento contrató los servicios de una grúa para la retirada de vehículos mal estacionados que obstaculizaran el tráfico. «Puesto que el resultado fue muy bueno, si los informes técnicos lo aconsejan, no se descarta contratar un servicio externo de esas mismas características como prueba», dijo el alcalde. El único inconveniente que Miranda encuentra a esta medida es que «sólo puede plantearse para dos o como mucho tres meses, con lo que se hace difícil rentabilizarla en tan poco tiempo».
Sin supresión de plazas
El alcalde apuesta por la implantación de este sistema en lugar de acudir a la supresión de plazas de aparcamiento como pretende la Dirección General de Puertos en las inmediaciones de la rula. El Principado está instalando una barrera hidráulica en la calle de acceso a la lonja para restringir ese espacio a uso exclusivo pesquero. Con la polémica barrera pueden llegar a desaparecer alrededor de medio centenar de estacionamientos. «Todo lo que sea restricción de aparcamientos en la villa es difícil de aceptar, así que ojalá sea escaso el número de plazas a eliminar», pidió.
Miranda desconoce el proyecto que se está ejecutando en la zona, puesto que, según afirma, la Dirección General de Puertos no le ha informado en ningún momento. Sin embargo, algunos vecinos se han dirigido al Consistorio mostrando su inquietud ante lo que pueda ocurrir, «ya que se trata de un lugar muy sensible a la falta de aparcamientos en la villa».
El regidor cree que esa zona debe tener espacios reservados para uso exclusivo pesquero y reconoció que los empleados de la Cofradía de Pescadores tienen serias dificultades para desarrollar su trabajo con normalidad «porque los coches aparcan en cualquier lugar e impiden el acceso a los frigoríficos y otras dependencias de la lonja». «Habrá que tomar alguna medida para compatibilizar el trabajo con el estacionamiento de vehículos», añadió el alcalde.
Pago por estacionar
Una de las medidas que baraja el equipo de Gobierno es la del servicio de grúa. La segunda pasaría por la habilitación de zona azul. «Lo hemos pensado en varias ocasiones y contábamos con informes favorables, pero nunca llegamos a concretarla porque nos parece una implantación muy complicada», explicó el alcalde. Al igual que en el caso de la grúa, la zona azul sólo funcionaría durante dos o tres meses y en este caso, sólo en la zona centro de la villa, «puerto y alguna calle adyacente».
La idea fue planteada hace varios años por la Asociación de Industriales y Comerciantes de Ribadesella (AICOR). El objetivo pasaba por crear una serie de «plazas ágiles» para quienes se acercan a comprar o hacer gestiones que sólo requieren de unos minutos. La Policía Municipal pudo comprobar que hay vehículos que permanecen anclados e inmovilizados en un mismo lugar durante varios días o semanas. «Estos coches tendrían que desplazarse a zonas de la periferia para así dejar libres las plazas del centro», añadió Miranda.